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miércoles, 6 de noviembre de 2024

UNA TRAGEDIA MULTICULTURAL, EN NUESTRO ORIGEN

LAS SEÑAS DEL MESTIZAJE



(22 de octubre de 2024)

El mestizaje nuestro no tiene como origen un idilio, no fue una telenovela (uso un término actual) o un romance de los inscriptos en las llamadas revistas del corazón del siglo XX… tampoco se inspiró en el platónico amor cortés europeo del siglo XIII; menos, fue un encuentro entre dos mundos. Tuvo razón Octavio Paz en calificar el origen del mestizaje nuestro como una violación del padre a la madre: de la Castilla (la España) a la, ahora, América (la de múltiples nombres o naciones: Tzempoala, Tlaxcala, Tenochtitlan, Texcoco, Atzcapultzalco, etc.; los míticos Mictlan, Tollan, Meshico, Chicomostoc y más; Tlachco, Tlapa, Zacatula, Acapulco, Acatlán, Azoyuc, Igualapa, Pinotepa, Tehuantepeque, Guatulco, etc.).

Escribió el burócrata José Iturriaga de la Fuente, en su libro “Viajeros Extranjeros en Guerrero”: «…Hernán Cortés fue el iniciador de la nación mexicana… No se trata de ser hispanistas o indigenistas, posiciones ridículas en quienes somos producto de la mezcla de ambos orígenes». Somos mestizos, plantea, en sentido biológico, y según las clasificaciones de casta novohispanas: Mestizo, quien desciende de la mezcla entre español/española e indígena/indígeno. Ridículo, el burócrata universitario parasitario. En su currículum burocrático, en su carrera, aparecen palabras como ‘multicultural’, ‘pluricultural’, etc. Y racista, claro, igual que el también burócrata Octavio Paz, quien en su “Laberinto de la soledad” habla de los mismos protagonistas: de españoles y de indígenas, omitiendo a los compañeros de los primeros en la tal conquista, conquistadores ellos mismos, a los de piel oscura, a los de color quebrado, a los negros (‘dioses del agua’, por su color, a decir de los tlaxcaltecas) latinizados o ladinos, como Juan Garrido (cercano a Cortés, quien lo envió a explorar la región de Michoacán y las costas de Zacatula en busca de oro), Juan Sedeño y Sebastián Toral. Racistas burócratas, ambos, como nos han enseñado a ser en este país y, creo, en todas partes.

Víctor Gómez Pin, en su libro “Filosofía. El saber del esclavo”, denuncia que existe «una humillante jerarquización… entre los humanos que acumulan alimento cultural, en definitiva, prescindible, y los que sólo poseen lo esencial. […] En tan generalizada, como estúpida jerarquización, reside, quizá, la matriz psíquica de todo racismo. Racismo que mutila radicalmente, tanto al que lo ejerce, como a la víctima, y ante el que ésta sólo podría revelarse en términos que vinculan intrínsecamente alma y cuerpo», y propone que, «en el presupuesto ético de impedir que tales prejuicios sigan desarrollándose, es condición de posibilidad de todo esfuerzo, no ya por resolver, sino por aproximarse a la problemática que realmente a todos por igual nos constituye, aproximarse a la problemática de la verdad»; es decir, reflexionar, desde la ética, para entender esta problemática es algo que «a todos por igual nos constituye», es decir, es algo que está al alcance de todas las personas, más allá de la posición jerárquica que se nos otorgue en el sistema económico, social, político y cultural (entre quienes tienen demasiado y entre los que tenemos lo esencial, pasando por los previsibles estados intermedios). Apela, pues, a reflexionar, a pensar, a filosofar, para impedir que esa «posición diferencial jerarquizante de los diversos humanos [que] equivale a apartarse de tal lugar de la verdad, [que] equivale a sustituir el deseo de verdad por una tendencia a algún tipo de identificación narcisista y forzosamente edulcorante» siga imperando en las relaciones entre las personas, y ello es asunto de todos nosotros. Filosofar y actuar, para cambiar.

Más allá de que Hernán Cortés no fue el iniciador de la nación mexicana (un individuo no es tan poderoso, aunque los conquistadores-colonizadores y sus descendientes privilegiados, a lo largo de siglos han empoderado —valga esta mala palabreja para esta jodida situación— esta falacia), tampoco los mexicanos descendemos solamente de esas, digamos, raíces humanas: la española-mediterránea y la mesoamericana, sino que, desde el mismo instante de estar presente los violadores en la violada América (sigo a Octavio Paz), también estuvieron presente sus siervos y esclavos, los de color quebrado u oscuro, los infames por su sangre africana (una gota), a quienes se llegó a calificar como “nuestra tercera raíz”, por parte del Estado mexicano, a fines del siglo pasado. La doctora Luz María Martínez Montiel fue (falleció hace algunos días) la teórica más relevante de la inclusión en la historia oficial de México de los hechos ligados a los africanos negros esclavizados que fueron traídos, durante siglos, por los españoles, a lo que llamaron la Nueva España. Esta investigadora también fundó el Colegio de Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México, porque, a mediados de los años setenta del pasado siglo, no existían condiciones para que fuera de estudios sobre la tercera raíz. Racismo institucional, claro. También fundó, ideológicamente, es decir, impuso la visión de la colección del Museo de las Culturas Afromestizas “Vicente Guerrero Saldaña”, en 1998, en Cuajinicuilapa de Santa María.

Regreso al tema central. Todavía, en 1749, el segundo conde de Revillagigedo escribió: «Al paso que se prohibió en América la entrada de los europeos y personas blancas [la Corona española no quería compartir la riqueza de estos territorios], que hubieran mejorado de muchos modos la raza de los indios, se han conducido a grande costa, negros que en todos sentidos han afeado la casta india, y han sido origen y principio de tantas castas deformes, como se ven en estos reinos. Ellos ahuyentan también a los europeos, del servicio doméstico y de algunos otros ejercicios, porque no es fácil que con las ideas que se tienen en todas partes, de las gentes de semejantes castas, se atrevan a alternar con ellos los que vienen de Europa». Y esa idea, la de la fealdad por el color negro u obscuro de la piel de los amestizados y sus castas, de donde provenimos los costeños, todavía se opone, entre nosotros, a la de la belleza de las personas blancas, y se enuncia más o menos así: ‘Cásate con una blanquita o un blanquito para mejorar la raza’. Pase de casta o de raza, le dicen a este fenómeno. Racismo ancestral y cotidiano, actual, nuestro.

Y es que, desde 1697, ya hay quejas de los ‘ilustrados’ europeos mediterráneos que visitan estas tierras sobre la abundancia y proliferación de los negros, como escribe Juan Francisco Gemelli Carreri, al referirse a Acapulco como un lugar difícil de habitar y lo llama «humilde aldea de pescadores, mejor que el engañoso de primer mercado del mar del Sur y escala de la China, pues que sus casas son bajas y viles y hechas de madera, barro y paja», donde proliferan “graves enfermedades”, calor agobiante, fango e incomodidad, y remata: «Por estas causas no habitan allí más que negros y mulatos, que son los nacidos de negros y blancas…». Informa, pues, de ese proceso de mestizaje del que provenimos, no sólo, de los indígenas y los españoles, sino, de negros y mulatos. También informa sobre algunas cualidades extraordinarias que les observa: «El domingo, día 17 [de febrero], por ser el primero del carnaval, después de comer corrieron parejas a caballo los negros, mestizos y mulatos de Acapulco, en número de más de cien, con tal destreza que me pareció sobresalían en mucho a los grandes que yo había visto correr en Madrid; aunque los de Acapulco solían ejercitarse en este juego un mes antes. Sin mentir, puede decirse que aquellos negros corrían una milla italiana, cogidos unos por las manos y abrazados otros, sin soltarse un momento, ni descomponerse en todo aquel espacio».

Mestizaje que se hace, proceso inacabable, en el que la violencia fue la moneda corriente con la que los castellanos y sus aliados tlaxcaltecas y tzempoaltecas y cholultecas y texcocanos (et. all.) cobraron el imperio (no tengo otra palabra para designarlo, aunque no creo que sea exacta) de los azteca. Los primeros que supieron que la presencia de los invasores castellanos mediterráneos, en este territorio que ahora llamamos México, no implicaba, ni su descubrimiento (el tal ‘Descubrimiento de América’), ni un encuentro (de ‘Dos Mundos’), fueron los pueblos, digamos, americanos: primero, quienes vivían en lo que ahora llamamos Caribe y, después, la multitud de los que ahora llamamos mesoamericanos. Y, la muy choteada idea del encuentro entre dos ‘mundos’ fue examinada por Edmundo O’Gorman en un artículo titulado “La falacia histórica de Miguel León Portilla sobre el ‘encuentro del Viejo y el Nuevo Mundos’”; allí concluye: «Ahora bien, lo verdaderamente grave de ese hecho que he calificado de ‘eufemismo interpretativo’ estriba en que implica, si no el olvido, si el ‘ocultamiento’ de un capítulo del devenir histórico iberoamericano, proceder que hace sospechoso de improbidad intelectual a quien incurra en ello». Improbidad: falta de moralidad, integridad y honradez en las acciones, informa el diccionario.

Miguel León Portilla explicó que «hubo, ciertamente, enfrentamientos y violencia, pero, a la postre, se produjo acercamiento, fusión y mestizaje, no sólo biológico, sino cultural». Pensaba en ello hace un rato, y pensé (no lo he olvidado) en que mi padre golpeaba a mi madre (es una metáfora recurrente en nuestras vidas costeñas), y aunque desciendo de ambos y los quiero a ambos, no puedo olvidar que él la golpeaba; que él la sedujo, la conquistó, la preñó con un montón de hijos e hijas, y, después, la ignoró, se buscó a otra, etc., por lo que ella tuvo que aguantarlo, reclamarle y, obviamente, guardarle rencor e inocularnos éste al montón de hijos que tuvieron. Y, me llega el adagio: ‘Al que preña, se le olvida; a la que empreñan, nunca’. Pero, éstas son meras ideas caseras.

Vamos con O’Gorman: «…en verdad, sólo hubo una entrañable asimilación ontológico-histórica de la realidad natural y moral americana a la del mundo europeo, el inventor del concepto mismo de ‘cultura’, entendido, por definición, como universal». Ni ‘Descubrimiento de América’, ni ‘Encuentro de Dos Mundos’, pues. Mestizaje de entes igualmente potentes, dice uno ahora, aunque, en apariencia, según una visión, los invasores hayan destruido violentamente a los invadidos; y, en otra visión, ambos se hayan reconciliado. Hubo dominio de los primeros sobre los segundos, claro, pero no sometimiento absoluto. Además, esos entes (mediterráneos y mesoamericanos) se enriquecieron con la presencia forzada de los africanos, siendo África un continente de civilizaciones como Kémit (antiguo Egipto), Áxum (Etiopía), Nápata-Méroe (Sudán), la meseta rhodesiana (Zimbabwe), Kilwa (Tanzania) y Mapungubwe (Sudáfrica). Precisemos que los secuestrados, esclavizados y traídos a la Nueva España desde el siglo de la conquista provenían fundamentalmente de La Mauritania, Bilad-es-Sudán, los ríos de Guinea, los ríos de Sierra Leona, la fortaleza de São Jorge de Mina, el establecimiento de São Thomé, Manicongo y La India de Portugal.

Por ello, las relaciones erótico-amorosas más recurrentes en la Nueva España ocurrieron entre los explotados, excluidos y pobres, cuyos descendientes fueron clasificados en primera instancia como castas mestiza (español-india), mulata (español-negra) y zamba (negro-india); es decir, la mayoría de la población fue ubicada allí y el abigarrado proceso humano de mestizaje entre ellas produjo innumerables individuos clasificados, con motivo de control y sometimiento, como castizos, moriscos, albinos, torna-atrás, lobos, zambaigos, cambujos, albarazados, barcinos, coyotes, chamisos, coyote-mestizos, ahí-te-estás, tente-en-el-aires, gibaros, calpa-mulatos, etc. Hasta que llegó la Independencia y, todos: mexicanos. Y ese mestizaje, a lo largo de siglos, se ha enriquecido con grupos humanos provenientes de otros rumbos, como del Pacífico asiático, por ejemplo.

Que esa destrucción de ‘los vencidos’ y sus descendientes fue aparente lo prueba nuestra historia, la de los últimos cinco siglos, en que su resistencia se opuso y guerreó, tanto en batallas regionales, como en gestas nacionales, para concentrarse en la gran guerra por la independencia y por la abolición de la esclavitud y el sistema de castas, en la guerra de reforma y en la revolución mexicana; y, en tiempos actuales, en la guerrilla, en el 68, en las batallas electorales por conseguir que alguien semejante a uno, como Andrés Manuel López Obrador y, por ende, Claudia Sheinbaum, llegara a tener el poder político del país, en afán de justicia económica, social y política, antirracismo, inclusión, etc.

Confrontación, negociación y coincidencia. El mestizaje no se detiene. De que nuestros ancestros no fueron exterminados, nosotros somos la prueba. De que el mestizaje que nos hizo, nos hace y nos seguirá haciendo no viene de un idilio, sino de un tragedia multicultural, nuestras experiencias, nuestras palabras, nuestras carencias, nuestras luchas y nuestras aspiraciones son prueba.


AÑIDIDO

A UNA COSTEÑA


Negra del corazón ¿por qué tan fea

te muestras hoy a tu galán querido

y corres por no verme cuando has sido

pegajosa otra vez como jalea?


No rompas tu corona de zalea

en medio del berrinche… presta oído,

nada te pedí nunca, ni te pido.

¿Dices que me aborreces? Vaya, sea.


A tu desdén mi risa sobrepuja.

Soy un bruto en tomar por un instante

como un ángel de Dios cualquier maruja.


Adiós, adiós, oh gente maleante,

sólo me duele que tu amor de bruja

haya puesto mi cuerpo hecho un bramante.


Ignacio Manuel Altamirano.

lunes, 18 de febrero de 2013

UPOEG y CRAC, instrumentos del gobernador: Benigno Gallardo


Entrevista [Primera parte de dos]
12 de febrero
EDUARDO AÑORVE
CHILAPA DE ÁLVAREZ

Siendo Guerrero un estado multicultural, con cinco pueblos supuestamente étnicos reconocidos (nahuas, amuzgos, mixtecos, tlapanecos y afromexicanos, amén de los mestizos, cuya enunciación todavía es un galimatías al que nadie quiere abordar), en los últimos años ha estado dándose un fenómeno social y político, además de cultural: el surgimiento de organizaciones que procuran cumplir con las responsabilidades que los ayuntamientos debieran cumplir, relacionadas con el desarrollo económico y cultural.
En ese contexto, enumerado rápidamente, hace unos días, un grupo de cincuenta ciudadanos pertenecientes a la Asamblea Permanente de Organizaciones Indígenas y Afromexicanas (APOIA) se reunió en Chilapa de Álvarez con personal de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (Cdi) de la federación con la intención de trabajar una agenda que incluye las demandas de los pueblos de Guerrero, según su discurso.
En ese sitio, El Faro de la Costa Chica conversó con uno de sus líderes, el copalteco Benigno Gallardo, representante de esa asamblea y representante estatal de los afromexicanos en la Cdi; en esta charla, este dirigente habla de aquella problemática, de sus expectativas como organización y otros temas relacionados, poniendo énfasis en que su movimiento se distingue de los de moda, como la UPOEG y la CRAC, por sus prácticas políticas, y propone que le compete al Estado recuperar el liderazgo social y político.














Fotografía: Benigno Gallardo, en entrevista.

EA: -¿Quiénes son ustedes, que agrupaciones forman APOIA?
BG: -En primer lugar, se encuentra reunida la Asamblea permanente de organizaciones indígenas y afromexicanas, en su sesión plenaria de delegados para analizar y ponerle calendario de ejecución a una agenda estatal que le hemos entregado a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, a través de su directora general, Nubia Mayorga Delgado.
EA: -¿Qué organizaciones son?
BG: -Entre las más importantes están Antorcha Campesina, Larcez, Movimiento Nacional Afromexicano, Costa Verde, los movimientos municipales de afros y también varias comunidades y varios ciudadanos con liderazgo autónomos en cada región indígena del estado de Guerrero.
EA: -¿Qué plantea esa agenda?
BG: -El desarrollo sostenido y sustentable. Es una agenda que abarca el periodo gubernamental sexenal. Nos costó tres años hacerla, a través de consultar directamente a los pueblos indígenas y afros, y nosotros creemos que resume el anhelo de desarrollo de los verdaderos pueblos y de las verdaderas… los que viven en cada comunidad.
EA: -Hay una situación conflictiva ahora, con el nombramiento del nuevo delegado estatal de la Cdi…
BG: -Efectivamente. Fíjate que uno de los ejes de la agenda es los derechos políticos y la participación ciudadana, y nosotros hemos difundido y promovido que participen todos. El problema de los nombramientos de delegado [de la Cdi] y de secretario de Asuntos Indígenas, es que se hacen muy coyunturales. A nuestro juicio, los gobiernos, sobre todo el estatal, que impulsa para pedir programas federales a organizaciones muy definidas: son los mismos para todos los proyectos…
EA: -Definidas, ¿en qué sentido?
BG: -Son dos organizaciones plenamente identificadas, que nacieron hace muchos años y, consecuentemente de eso, entiendo que, independientemente que sirvieron en su momento, tienen un desgaste natural, dialéctico, que no se puede contradecir. Y, entonces, en la asamblea permanente, que denominamos APOIA, la idea es que participen los verdaderos actores de las comunidades y de las organizaciones, porque, si no, estamos repitiendo lo mismo, con temas muy coyunturales siempre.
EA: -¿A qué organizaciones te refieres?
BG: -Con todo respeto, a la UPOEG y a la CRAC. El año pasado su lema o su bandera de lucha era la CFE, las tarifas eléctricas, ahora es la llamada autodefensa, pero siguen siendo [ininteligible]. Entonces, nosotros constituimos un grupo de mujeres y hombres y de organizaciones que le dieran cause a la demanda social, pero no dependiendo de los gobiernos, ni federal ni estatal, sino que cada quien coadyuvara en opinar. Y ahorita estamos reunidos para entregarle un verdadero plan de trabajo al gobierno federal, y con limitaciones, y, además, dentro de los cauces reales, no levantando falsas expectativas en la gente, no promoviendo rebeliones. Es un proceso sumamente organizado.
EA: -Sin ánimos de confrontar, pero, ellos dicen algo similar: Nosotros somos quienes representamos a las comunidades…
BG: -Bueno, ahí sería revisar esa práctica. Si verdaderamente representan a las comunidades, ¿por qué están los conflictos? El conflicto nace en la comunidad, se desarrolla en la comunidad, su comunidad. ¿O las preparan para beligerar?
EA: -Incluso, ahorita, con los acontecimientos de Ayutla, de Teconapa, se da una confrontación entre UPOEG y CRAC…
BG: -Es producto. Yo entiendo que, no solamente en el país ni en Guerrero sino a nivel internacional, el proceso lo podemos vivir como un proceso de formación, de capacitación, de interlocución permanente, de comunicación permanente, y si tomas los asuntos solamente en la coyuntura… protestan, y los llaman a reunirse con el gobernador, con el secretario de gobierno; creo que estamos haciendo cacicazgos… por cierto, malos cacicazgos, que no tienen nada atrás.
EA: -O sea: el gobernador los está convalidando.
BG: -Convalidando. Eso lo queremos compartir, porque es lo que están expresando las gentes aquí. O sea, los usa como sus instrumentos de combate, o sus procesos de legitimación o que se llame.
EA: -Entonces, ¿cómo es la relación entre ustedes y el gobernador del estado?
BG: -De respeto. Respetamos su política…
EA: -Es decir: ¿Hay dependencia?, ¿independencia?...
BG: -No. Yo creo que para el tema de los asuntos indígenas y afros hay demasiado pocos recursos como para desgastarnos en el gobierno del estado. Le hemos hecho varias propuestas de primero invertir en la consulta, invertir en el reconocimiento constitucional, a fin de que la federación… siendo Guerrero un estado tan pobre, no genera recursos. Digo, la SAI tiene recursos solamente para pagar una abultadísima nómina de dirigentes indígenas o ex dirigentes indígenas, que no está resolviendo ni el asunto indígena ni el asunto afro.
EA: -Proponen una agenda, pero no van a trabajar con el gobierno de Guerrero.
BG: -No. Algunos temas tienen que ver, como educación, las secretarías que están descentralizadas… pero, la idea es trabajarla con incidencia de la instancia federal.
EA: -¿Qué temas trabajarían con el gobierno estatal y cuáles con el federal?
BG: -Yo creo que con Guerrero muy pocos, con Guerrero casi ninguno. Con Guerrero… más que con el estado, con la federación.
EA: -¿Qué temas son?
BG: -En el asunto afro, el reconocimiento constitucional, tanto con el ejecutivo y el legislativo. Pero, a nivel federal, se trata de vivienda, de ejes carreteros, de unidades de salud, del reconocimiento a los bachilleratos interculturales, y su presupuesto, no solamente reconocerlos. De temas como la migración, el empleo mal remunerado; y otros temas que quizá podríamos trabajar con Guerrero serían el de la autonomía, mayor participación ciudadana, reglamentar las consultas, que tiene que ver con los dos ámbitos: gobierno estatal y federal.
EA: -¿A qué te refieres cuándo hablas de la autonomía?
BG: -Nosotros entendemos que el Estado mexicano tiene una constitución general, pero que también los organismos internacionales y los acuerdos internacionales se elevan a rango constitucional… de acuerdos en esa materia, donde el pueblo pueda, de manera reglamentada, ejercer sus puntos de vista para su desarrollo, que impiden su desarrollo, porque no entendemos la autonomía como hacer lo que nos dé la gana sino tener oportunidad de participar. No sé si se oiga bien: tener un buzón donde meter nuestras propuestas, y que se nos oiga.
EA: -Pero, ¿esto no es una sustitución de la labor que debieran hacer los ayuntamientos?
BG: -Sí, nomás que, como que se hicieron… este… un marco mejor que comercial y gerencial ahora los cabildos, que encabezan los presidentes y, efectivamente, abandonaron su función. A la mejor, en el ejercicio de la autonomía también lo proponen, y ahí sí que los pueblos se eligieran con sus tradiciones de antes, de revisar la cuenta pública, de revisar el perfil de los alcaldes. Ahí sí coincidimos de que los partidos públicos tienen mucha culpa del deterioro organizativo de los pueblos.
EA: -Parece ser que el peso político se va desplazando de los pueblos hacia los partidos políticos, y hacia las organizaciones, como si la vida municipal, como si la vida de los ayuntamientos fueran cascarones vacíos. Al institucionalizarse, los movimientos, ¿no tienen enfrente ese riesgo, el de la institucionalización, y el de repetir esos mismos vicios?
BG: -Bueno, nosotros propondríamos, en ese sentido, el requerimiento de que el estado recobre su eje rector, que sea el rector de la política pública, efectivamente, a través de una serie de… depuración, de liderazgo, de funcionarios, sin duda alguna, y los presidentes pudieran venirse… con todo respeto, han cometido la estupidez que han sido rebasados, y eso no lo dicen en la campaña.
EA: -Azoyú, por ejemplo, acaba de declararse municipio multicultural, que es entrar, según lo veo yo, en la pelea por los recursos…
BG: -No tiene mucho de malo porque coincide con la constitución, lo malo es que no tiene práctica de reconocimiento identitario, que realmente pasara eso, como sucede, eso sí, en algunos pueblos indígenas: tienen su propio desarrollo identitario, su propio territorio, su propia pertenencia, que en los pueblos afros todavía no encontramos. Precisamente una de nuestras peticiones es que se invierta recursos de la vía federal para lograr esa penetración identitaria.

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