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lunes, 29 de marzo de 2010

Que aclare cuentas, piden taxistas de Cuajinicuilapa a dirigente que dejó el cargo “para no tener problemas”


28 de marzo

Después de una polémica reunión de choferes de taxis del sitio número uno, realizada el pasado sábado 20 de marzo, en donde el presidente de la mesa directiva renunció “para evitarse problemas, sin entregar las cuentas”, varios de ellos declararon a El Faro sobre su inconformidad por supuestos malos manejos y desviaciones de recursos, además de cuestionar su renuncia por rehusarse a no defender al gremio en su disputa contra otros sitios que han invadido su ruta hacia Ometepec.

Uno de los choferes es lapidario: “Nicolás [Añorve Arellanes] tiene miedo o tiene algo que le saben Los Chivos [del sitio número cuatro, quienes disputan la ruta Cuajinicuilapa-Ometepec al sitio uno o “los azules”] por eso ahora que estamos en problemas con ellos presentó su renuncia: no quiere problemas, dice”.

Y recuerda: “Sí nos hizo que le entráramos a apoyarlos, a Los Chivos [“los verdes”], cuando querían sacar a las camionetas de Pinotepa, y nos hizo que nos metiéramos; él mismo andaba al frente, y ahora que tenemos que defender nuestra ruta nos sale con que hay que dejarlos que carguen pasaje hacia Ometepec, que no quiere problemas, que está enfermo”.

El pasado sábado 20, los taxistas y algunos propietarios de placas acudieron al llamado de Añorve Arellanes “para ver la situación con los verdes”; en esa ocasión, presentó su renuncia, la que provocó reclamos:

“Le dijimos que si se iba que entregara bien, que respondiera por el manejo de las cuotas y de otras cosas que no andan claras, pero él no quiso hacerlo, cambió de tema, se hizo tonto, pero no aclaró nada”, asegura ese taxista.

Otros choferes de ese sitio acusaron a Añorve Arellanes por no informar sobre un poco más de 500 mil pesos que han ingresado a las arcas y expresaron su temor de que “ese dinero estuviera perdido o quién sabe dónde anda”.

De acuerdo con testimonios de taxistas que pidieron a El Faro la omisión de sus nombres, el dirigente se negó a informar sobre el destino de un poco más de 500 mil pesos que por diversos conceptos habrían ingresado en sus dos últimos años de gestión.

Varios taxistas coincidieron en que por concepto de renta de un juego de placas propiedad del sitio se han acumulado 126 mil pesos durante 42 meses.

Por pago de ingreso de nuevos socios o nuevas placas se han recibido 105 mil pesos, calculando que cada uno de los siete recién ingresados pagó 15 mil pesos, señalaron.

También se le atribuye al presidente del sitio número uno la adquisición de un juego de placas, utilizando su posición e influencia y a escondidas de la organización, mismo que le fue adjudicado a través de un prestanombre y asignado al sitio de taxis de la UTD.

“Después de un cierto tiempo, ese juego de placas fue dado de alta en el sitio número uno, para ser vendido en 300 mil pesos”, asegura un socio.

Otra acusación que pesa sobre Añorve Arellanes es su marcado favoritismo, pues se asegura que en la última asignación de placas a choferes del sitio dejó de lado a algunos “que reunían los requisitos y tenían todo el derecho”, y ha beneficiado a otros “que son sus allegados”.

Hace unos meses, acusaron, “salió un juego de placas a nombre de uno de nosotros, y él lo vendió, se quedó con ese dinero”; el afectado se negó a dar detalles sobre esta acusación, sin embargo, aceptó que “es verdad”.

Otra acusación que pesa sobre Añorve Arellanes es la venta de unas placas colectivas, pertenecientes al propio sitio y que le fueron adjudicadas para beneficio de los socios; sin embargo, según esta versión, el producto de esta venta “ilegal” se lo embolsó el directivo renunciante.

Algunos choferes se dijeron decepcionados por la actuación de su dirigente; otros, molestos, pidieron “que aclare bien las cuentas si quiere irse; se entiende que le tenga miedo a meterse en problemas, claro que antes, cuando había dinero, no tenía miedo”.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Ante indiferencia de autoridades, pelean por ruta a Ometepec taxistas de Cuajinicuilapa


9 de febrero

Cierre de calles, conatos de bronca, amenazas e insultos en las calles entre taxistas del sitio uno, por una parte, y, por la otra, del tres y del cinco han ido escalando en los últimos días en esta cabecera municipal, causando molestias e incomodidades a la ciudadanía y a los pasajeros, como manifestación de la disputa por la ruta Cuajinicuilapa-Ometepec y viceversa, ante la total apatía de la administración del pripanista José Guadalupe Salvador Cruz Castro, presidente del municipio.

La táctica recurrente ante la invasión de la ruta de transporte que se considera propia es “encerrar” al taxi que invade; en este caso, las encerradas entre los taxis azules, del sitio uno, y de los verdes o “Chivos”, del sitio cinco, han sido frecuentes en las dos últimas semanas.

A mediados de la semana pasada, varios taxistas azules, que ordinariamente viajan hacia Ometepec, encerraron a un coche de los verdes, en la calle principal de Cuajinicuilapa, avenida Cuauhtémoc, a la altura de la intersección con la calle Hidalgo; eran aproximadamente las siete y media de la mañana.

Aprovechando que el pasaje proveniente del estado de Oaxaca suele descender en la terminal de autobuses (donde también tienen su base los verdes), la directiva del sitio cinco comenzó a mandar a alguna de sus unidades hacia Ometepec desde hace algunos meses, tal vez medio año, acto considerado como pirataje por los azules, quienes se ostentan como los propietarios de la ruta.

La semana pasada, el taxista encerrado tomó su teléfono, habló a su líder; en unos minutos acudieron varios de sus compañeros en su auxilio, encerrando a su vez a los taxis azules, hecho que obstruyó la circulación por la avenida Cuauhtémoc.

Los choferes se insultaron, se amagaron, se amenazaron, se retaron; la patrulla 01, la única a disposición de los agentes de tránsito local (la otra se ocupa en llevar a la novia del subdirector a la escuela y viceversa, para llevar a comer al director y para actividades de la misma importancia), pasó por el lugar de los hechos, los cuatro agentes miraron la calle ocupada, y partieron tranquilamente hacia su destino.

En tanto los ánimos de los taxistas se encienden, y amenazan con desbordarse, la autoridad mira estos hechos con apatía, con desinterés, como si ocurrieran en una pantalla que transmitiera hechos de otro país.

En esa ocasión, ante los gritos, retos e insultos de “El Pelón”, líder de los verdes o Chivos, el dirigente de los azules, “don Nico”, emprendió una graciosa huída; ésta fue interpretada como la señal de retirada por parte de los azules, quienes también se retiraron del lugar, dejando en paz al encerrado, que pudo continuar su viaje hacia Ometepec.

Entre tanto, los pasajeros se ven obligados a permanecer en sus asientos, esperando que los amables y atentos choferes resuelvan sus diferencias de civilizada manera, retardando sus viajes e invirtiendo mayor tiempo del programado en sus actividades, o de plano deshaciéndolas.

Este tipo de enfrentamientos se ha repetido en los últimos quince días; al parecer, solamente en la semana pasada ocurrieron tres encerramientos, incluyendo uno de los verdes a dos azules frente a la base de los primeros, y los consiguientes cierres de calles, a veces de manera que no pueda transitar vehículo alguno.

Según información recogida por El Faro, aunque desde hace casi medio año los Chivos le han hecho competencia a los azules, en los últimos días ésta se ha agudizado; incluso, los taxistas del sitio cinco se han hecho acompañar con los del sitio tres, los amarillos de la UTD que recientemente obtuvieron el compromiso de Cruz Castro para que les construya su base enfrente del zócalo.

Al respecto, los taxistas amarillos niegan que participen en esta disputa por la ruta hacia Ometepec, menos que se presten a piratear a sus colegas azules; sin embargo, fuentes informadas aseguran que se amenaza a los choferes con sancionarlos si no acatan la orden de acompañar a los Chivos y realizar los viajes que les correspondan.

Taxis de ambos sitios, verdes y amarillos, se han apostado últimamente en la calle Aldama, esquina con Porfirio Díaz, la calle principal, precisamente donde son desembarcados los pajeros procedentes de Oaxaca, para ofrecerles sus servicios hacia Ometepec, como lo hicieron el pasado domingo.

Y aunque se han dado pláticas y negociaciones (algunas suspendidas, de las que se realizarían ante las autoridades municipales) entre los dirigentes, el conflicto permanece y ha aumentado su beligerancia, perjudicando muchos de los involucrados, “pero no a los líderes”, según asegura un taxista de los azules.

Este taxista narra que, por ejemplo, fueron obligados durante la semana pasada a aportar, de mala gana, cuotas extraordinarias para que su líder pudiera viajar a Chilpancingo a resolver el conflicto, según les explicó; hecho que resultó infructuoso porque los problemas continúan.

“Están peleando el trabajo”, explica un permisionario, “por eso andan pirateando; la chamba está escasa”.

Otros taxistas, de sitios no involucrados en el conflicto, opinan, irónicamente, que estas pugnas son una farsa y preguntan, retóricamente: “Bueno, pero ellos siempre andaban juntos, ¿no? Y ahora, ¿qué les pasó?”.

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