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martes, 20 de septiembre de 2011

Fallece recién nacido por negligencia médica en Hospital Básico de Cuajinicuilapa, denuncian

13 de septiembre

EDUARDO AÑORVE

CUAJINICUILAPA

Una mujer dio a luz a un niño tardíamente, después de más de doce horas de que la fuente se le hubiese roto, el fin de semana pasado en el Hospital Básico Comunitario (HBC) de Cuajinicuilapa, con resultados nocivos para su salud, motivo por el que él tuvo que ser enviado de urgencia al Hospital Regional de Ometepec, donde lo atendieron, sin embargo, esta atención resultó fallida porque el recién nacido murió; la madre atribuye a negligencia médica este muerte.

El viernes 9 de septiembre, una mujer preñada en trabajo de parto, a la que se le rompió la fuente, acudió al HBC de Cuajinicuilapa por la noche, aproximadamente a las 11, para recibir atención médica.

De acuerdo con testimonios de familiares suyos, a esa mujer la atendió una doctora, cuyo nombre no proporcionaron, y esa atención fue de mala calidad:

“Cuando ella le dijo a la doctora que se le había roto la fuente y que sentía que ya iba a parir, ésta le respondió que cómo sabía ella eso, que ella estaba adentro de la barriga para saberlo, y le dijo que se esperara, que todavía no era tiempo para parir”.

Y esa médico mandó a la mujer parturienta a esperar; lo que ésta hizo, molesta y adolorida.

Entre las cinco y las seis de la tarde del sábado 10 la mujer daría a luz; sin embargo, notó que su creatura “no se encontraba bien, que le latía despacito el corazón”.

Esta situación obligó a la mujer a acudir al Hospital Regional de Ometepec, para conseguir atención médica hacia su hijo recién nacido, donde “le dieron una buena atención”, pero que no resultó suficiente para que sobreviviera.

“Le sacaron excremento de su estómago; los doctores de allí dijeron que el niño no nació cuando le tocaba, que lo dejaron demás tiempo dentro del vientre de su madre, por lo que él comenzó a tener sufrimiento”, atestigua esta familiar de la madre.

El domingo, ese infante falleció.

De acuerdo con opiniones del personal médico del Hospital Regional, existen elementos para interponer una denuncia penal de hechos por negligencia médica porque no se actuó en el momento preciso, sino que se dejó sufrir al producto, poniendo en riesgo su vida.

Otra queja sobre atención deficiente en el HBC

Una mujer preñada, paciente del mismo hospital en Cuajinicuilapa, también expuso a este medio informativo su caso, relacionado con la deficiente atención que cotidianamente se recibe allí.

Esta mujer acudió a una cita para realizarse una exploración por medio de ultrasonido, y aunque llegó temprano, antes de las nueve de la mañana, hora a la que le correspondía ser analizada, le notificaron que debería esperar al médico hasta las cuatro de la tarde para que le realizara el estudio.

Y relata que se encontró con otra paciente, que no vive en la cabecera municipal como ella, que tenía cita para el mismo servicio a las 8 y media de la mañana, a quien también le dijeron que tenía que esperar hasta las cuatro de la tarde.

La mujer, aunque vive en Cuajinicuilapa, decidió no esperar hasta las cuatro, como le dijeron, temerosa de que ni a esa hora llegara el médico; por su parte, la mujer foránea tuvo que aguantarse hasta entonces, toda vez que regresar a su comunidad y volver esa misma tarde u otro día le resultaba oneroso.

miércoles, 20 de enero de 2010

Ineficiencia y malos tratos en el hospital básico de Cuajinicuilapa


Mujer preñada espera atención urgente en el HBC (archivo)

7 de enero

Un socorrista define la atención del hospital básico comunitario de Cuajinicuilapa con sorna: “Allí nomás saben curar diarreas y tos”, dice en alusión a que la escasez de especialistas, de aparatos médicos y de medicamentos impide que se atiendan emergencias como partos de alto riesgo o traumatismos producidos por accidentes.

Pero no sólo la escasez es la causa de la mala atención.

Hay médicos que durante la noche se encuentran briagos, dando atención; pero casi nadie acepta una atención así.

“A las siete de la noche suspenden el servicio de farmacia porque no hay luz”, asegura el padre de un paciente infante, “y ya no te atienden por nada, ni las enfermeras le hacen caso a uno”.

“Espérese a que venga el médico, te dicen, aunque vayas por una cosa sencilla, y para que él medico llegue puede pasar una eternidad; yo vi a una señora a punto de dar a luz a la que no quisieron atender, y eso que ya se le había roto la fuente; no puede ser posible que lo traten a uno tan mal”.

Lo mismo si se tiene que acudir a consulta: hay que acudir con muchas horas, cuatro, cinco, de anticipación para encontrar atención; además de soportar los malos tratos, el despotismo de los administrativos que atienden.

“Eso ya lo sabe uno, ya hasta es normal que tenga uno que perder el día para que le den consulta”, resume un hombre.

Algunos pacientes o familiares de pacientes repiten un nombre: “esa Kenia”, empleada administrativa encargada de la farmacia, a quien acusan de maltrato, de pésima atención.

“Se aprovecha porque según a las seis de la tarde ya no se ve, porque no hay luz, y ya no surte la medicina; o lo deja a uno esperando porque tiene que ir a atender a su novio; o te atiende cuando quiere”, relata una mujer.

La gente de Cruz Roja es terminante: “ya ni llevamos a los pacientes allí, nunca nos los reciben, nunca tienen condiciones para recibirlos, es una pérdida de tiempo”.

No hay área del hospital que no se escape de críticas, quejas, maldiciones, excepto alguno que otro médico.

Despotismo ejercido con mujeres que vienen con complicaciones en sus embarazos, manifestado en un burocratismo exasperante:

“Primero te mandan a que vayas por tu expediente, si no, no te atienden, aunque sea una emergencia”, comenta un marido de una mujer a punto de parir, a quien hacen esperar en los incómodos asientos de la entrada.

Y ni siquiera hay una autoridad ante quien quejarse: el director difícilmente se encuentra; entre tanto, los pacientes y sus familiares tienen que padecer estos males, evitables, por cierto.

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