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martes, 21 de mayo de 2013

Gobierno, seguridad pública y sociedad en Cuajinicuilapa


17 de marzo de 2013
EDUARDO AÑORVE
CUAJINICUILAPA

Entre ciudadanos de Cuajinicuilapa con los que puede uno conversar se debaten dos ideas, más bien, dos conductas: el decir y el callarse. El tema, la seguridad pública. Y de allí, las llamadas policías de autodefensa que se han creado en otros municipios cercanos, como Ayutla y Tecoanapa, y los amagos de organización de la misma en Marquelia y Ometepec. Hombres y mujeres coinciden en que es necesaria la creación de un grupo de policía de autodefensa en Cuajinicuilapa, pero cuando se trata de hablar abiertamente de esas opiniones o de hacerlas públicas a través de algún medio informativo, el dilema se reduce, se convierte en callar o, si se prefiere, en anonimato: Sí hablo, sí opino, pero que no se sepa que yo lo dije o quién soy, que mi opinión aparezca sin nombre o a nombre de alguien que no sea yo. Es la tónica, es la respuesta más recurrente. Y argumentan que quieren vivir la vida en paz, sin problemas, aunque se tenga que aguantar lo que se dice que no se quiere aguantar. Al final se razona que las cosas no están tan mal como en otros municipios, y que los delitos que se padecen son menores: robo a casa habitación, robo en las calles, robo de ganado, vandalismo...

Varias, muchas personas, ven con buenos ojos que se cree uno de esos grupos, pero pocos, escasos, hacen algo para que ello ocurra; es más, dos o tres o cuatro, sin pasar de diez, ven como probable que tengamos un grupo de autodefensa, e intentan organizarse para contactar directamente a los líderes de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado Guerrero, UPOEG. Un par de hombres, cansados de los atropellos y de la impunidad -dice uno de ellos- que gozan quienes roban o delinquen en el municipio han intentado acudir a una de las asambleas regionales de la UPOEG para ver las probabilidades de constituirse en un grupo de policía de autodefensa, pero circunstancias tan egoístas como la falta de dinero les han impedido llegar. En Cuajinicuilapa está uno de los líderes del Consejo de Comisarios de esa organización, David Rodríguez Chona, quien, curiosamente, no es comisario, pero su presencia política, social y organizativa no se ha hecho sentir aquí: es como si no estuviera. Y uno de esos hombres que buscan sumar este municipio a la policía de autodefensa promovida por la UPOEG tiene en claro que será difícil sumar a otros ciudadanos a este intento, toda vez que aquí es práctica común hablar, criticar, quejarse y no actuar: a la hora de participar, de entrarle, nomás no, nomás dejan solo al que encabeza. Pero no pierde el interés, no se desanima; asegura que buscará compañeros, que acudirá a una de aquellas asambleas porque ya está cansado de que nadie haga nada, de que la policía actúe como cómplice de quienes roban a la población si no es que roban ellos mismos, de que las autoridades se hagan de la vista gorda, de que el presidente pasee por el municipio en su camioneta nueva, acompañado de sus cuatro o cinco guaruras armados hasta las cachas, sin hacer nada, sin actuar, valiéndole madres lo que padecen los ciudadanos.

Observa este hombre, como otros ciudadanos, que el presidente Yrineo Loya Flores se gasta el dinero del pueblo en protegerse, al contratar a tantos guardaespaldas, aunque se suele criticar que él mismo ande manejando la camioneta en que viaja con todos ellos dentro, a pesar de que carga chofer, y con sarcasmo se dice que abatirlos -y uso un término no ofensivo, puesto en moda por el anterior gobierno federal en su lucha contra el crimen organizado- sería pan comido porque van todos en bola, en la improbable situación de alguien quisiera hacerles daño. También observan que Loya Flores se pasa de listo: compró una camioneta nueva del mismo modelo de la que tenía, dicen, para que la gente no se diera cuenta que era nueva o para que creyeran que era la misma. No se les va una a estos cabrones criticones, pienso. Alguien, más puntual, observa que al primero que le tiran para detener un vehículo es al chofer. Pero, en realidad, el gobierno, los funcionarios de primer nivel del gobierno municipal no padece problemas de inseguridad o robo, por ejemplo, así que ellos no sudan ni se acongojan. La población, los ciudadanos sí, y relatan que ni en el teléfono de la policía municipal ni el en famoso 066, del gobierno estatal, les hacen caso; más bien, escuchan sus llamadas de auxilio pero no las atienden. Ni siquiera ante casos de vandalismo juvenil acuden los policías preventivos del municipio, se quejan. O cuando llegan, llegan tarde, ya que todo pasó, aseguran. Pero todas estas quejas, todos estos relatos, todas estas acusaciones contra las autoridades municipales se hacen en voz baja y, de preferencia, que no se hagan públicas.

Las probabilidades, pues, de constituir un grupo de policía de autodefensa en Cuajinicuilapa bajo la asesoría de la UPOEG son escasas. Las probabilidades de que los ciudadanos denuncien abiertamente las situaciones que dicen padecer, también son escasas. Las probabilidades de que el gobierno municipal actúe para atender las quejas, las peticiones de auxilio, de seguridad, son bajas, muy bajas. Y, al revés, las ganas de que constituya ese grupo son muchas o, cuando menos así parece, por las opiniones escuchadas -y es que nadie quiera vivir en la inseguridad.

El cabildo, el cuerpo de regidores, por otro lado, parece no existir: no se conoce, no se ven sus actividades en pro de la población; no se conoce, no se ve su trabajo de vigilancia de los actos de gobierno del equipo de Loya Flores, particularmente con los relacionados con la seguridad pública. Los regidores de este cabildo, como de cabildos anteriores, se limitan a ciertas tramitologías -valga el término- relacionadas con sus áreas, como gestionar recursos y beneficios de una que otra dependencia de los gobiernos estatal y federal; es decir, nadan de a muertito, se la llevan por la fácil, andan por la sombrita. Aunque uno que otro, igual que el alcalde, anda en labores de proselitismo político para posicionar a algún amigo o amiga o compañero o compañera de partido en la siguiente administración municipal, aunque el presidente aspira, con su suerte, a una diputación. Es decir, a los regidores no les interesa ver ni actuar en el caso de la inseguridad pública... excepto que se trate de algún familiar, pariente, amigo, conocido o simpático, y no escatiman esfuerzos para sacar de la cárcel preventiva a alguno de estos que haya sido detenidos, a cambio de su palabra: hacen valer, pues, su autoridad, demuestran que son influyentes, practican ese delito caro a los mexicanos, el influyentismo. También tienen el privilegio de utilizar los vehículos de esa área -patrullas de Tránsito o de Seguridad Pública- para usos personales, al igual que otros funcionarios. A estos beneficios que les trae el cargo se suman otros más pecuniarios, de dinero, de gratuidad en trámites y servicios que presta el ayuntamiento, de sobornos legales que le aceptan al presidente, entre otros. Y todos contentos. La población, fuera de ese círculo vicioso, bien, gracias, que se las arregle como pueda, que sus quejas y demandas y peticiones de seguridad no les importan.

Todo ello, visto en conjunto, se funda en una idea: nadie quiere problemas. En ese sentido es ilustrativa la exposición ganadera alternativa: al ser rechazados por el presidente Loya Flores para participar en la llamada Expo feria Cuaji 2013, los ganaderos organizados de Cuajinicuilapa realizaron una muestra ganadera por dos días, donde sus propias expectativas fueron rebasadas porque, por ejemplo, la cabalgata por las calles principales estuvo más nutrida que la de las autoridades municipales; la concurrencia de ganaderos que expusieron sus animales en la muestra también fue mayor que a la Expo feria Cuaji 2013; lo mismo con la gente: acudieron muchos más de quienes fueron a los festejos de la autoridad municipal, y bailaron, comieron, bebieron y se divirtieron más. Habrá que anotar que sólo pensaron en su gremio y no en la población, pero, en fin, estar lejos de la perfección no es delito. Demostraron así que pueden organizarse, y mucha gente se congratuló por esa especie de revancha, pero si no hubiesen sido rechazados, esos ganaderos habrían participado como si nada con las autoridades. Es decir, la muestra alternativa de ganado ocurrió como una reacción a un acto de gobierno considerado arbitrario e injusto y no una iniciativa ciudadana. Además, sirvió para mostrar la insensibilidad y falta de oficio políticos de Loya Flores y sus achichincles. Pero los ganaderos tampoco van formar un grupo de policía de autodefensa. Al final, en Cuajinicuilapa seguiremos esperando a que las cosas se compongan por sí solas, digan lo que digan quienes digan lo que digan.

martes, 26 de abril de 2011

A Cuajinicuilapa, bajan indígenas de La Montaña para organizar a los afromexicanos




(Crónica de algunos hechos desde el lugar de los hechos)

24 de abril

EDUARDO AÑORVE

CUAJINICUILAPA

El pasado domingo 24 de marzo se dieron cita unos ciento cincuenta ciudadanos del municipio de Cuajinicuilapa en la cancha de basquetbol de San Nicolás para atender a una convocatoria de los líderes del movimiento contra los recibos caros de la luz, como los nombra la población, aunque en el camino se encontraron con una serie de discursos relacionados con una organización social de miras más amplias, como ellos mismos definieron.

En el acto, citado a las diez de la mañana e iniciado dos horas más tarde, se escucharon por espacio de casi dos horas las propuestas de un par de líderes indígenas de la Unión de Pueblos y Organizaciones Sociales del Estado de Guerrero (UPOEG, según ellos mismos) sobre su plataforma de lucha, dejando hasta el final el tema “gancho” de los recibos caros; sin embargo, el propósito central de este acto fue organizar a los desorganizadas comunidades del municipio afromexicano de Cuajinicuilapa, como también machacaron y dejaron en claro.

Plática pescada al vuelo

Una señora y dos choferes del sitio de taxis de San Nicolás comentan acerca de la reunión que se realizará en ese pueblo con motivo de los caros recibos de la luz. Es la mañana del domingo 24 de marzo.

La señora cuenta su experiencia: pagaba 60 pesos, ahora le cobran hasta 900. Todo comenzó cuando le dio luz a un vecino suyo, que era de fuera y llegó a vivir allí. Al primer chingadazo de la luz, dice, se metió a la casa del vecino y vio que tenía antena, “de esas que se conectan con luz”, refri, TV, DVD de disco y de casét, plancha, licuadora, etc.

Un de los hombres le responde que está bien, que se lo merece, y relata que así es en San Nicolás, que los de billete, los que tienen negocio les pagan a los de Comisión que llegan a hacer la lecturas (que en realidad no hacen sino que acomodan a su gusto e interés) y los dejan sin molestarlos. El hombre culpa de los altos costos a quienes hacen la lectura de los medidores, porque ellos deciden quién paga y quién no y cuánto se paga. Y asegura que ahora todo mundo anda protestando porque les cayó Comisión.

El segundo hombre le responde que, de seguro, él también les da una mochada a los de Comisión, por eso lo habían dejado sin molestar.

Organización, es la cuestión, es la palabra

Son casi las doce del día. La “asamblea” fue citada a las diez de la mañana. Un poco antes de las once, en la bocina de San Nicolás se anuncia una reunión urgente para ver lo de los recibos de luz caros. Los sannicolareños responden organizados: la mayoría desatiende el anuncio y se queda en su casa; menos de cien ciudadanos acuden a la cancha de basquetbol del centro ante el llamado. Allí se encuentran desde temprano una veintena de ciudadanos de Colonia Miguel Alemán y de otras comunidades: Cuajinicuilapa, Tierra Colorada, a los cuales se van sumando otros de Cerro del Indio, Cerro de las Tablas, Comaltepec, Montecillos, hasta sumar unos ciento cincuenta, más o menos.

A las doce da inicio este ensayo de enseñanza de organización por parte de los indígenas de la UPOEG a los afromexicanos de Cuajinicuilapa.

Los comisarios y comisariados presentes (una docena) “se presentan” y manifiestan su apoyo para conseguir que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) establezca en Guerrero el pago preferencial de la luz, apelando a la unidad y la fuerza para que el gobierno les haga caso, aunque algunos comisarios no saben bien a bien a qué acudieron. Las sillas colocadas no fueron suficientes, hay que traer más. Los organizadores locales se quejan de que los organizadores de fuera llegaron tarde y no apoyaron.

El presidente del comisariado de San Nicolás resume la posición de estas autoridades con relación a los altos costos de la energía eléctrica aplicados por la CFE y a la lucha que deben dar: “Me da gusto ver a estos otros compañeros que nos están visitando, a nuestra comunidad. Les pido a ustedes que tengan ese valor civil de unirse: unidos vamos a lograrlo, pero desunidos, nunca, por eso nos están apaleando en todos los aspectos, porque andamos desunidos, compañeros. Es un error grandísimo. Yo los he invitado a que nos únamos [sic] hasta en créditos, pero, todos desunidos, uno por su lado, otro por su lado… nos están golpeando por todas partes, en ese punto. Piénselo bien, compañeros: si los unimos de veras, de corazón, vamos a lograrlo, y si nomás venimos por oír, no hacemos nada”.

Esta reunión no es esta reunión, sino una más amplia

David Bracamontes, miembro de la UPOEG lo anuncia: “Esta reunión es mucho más integral. Los temas, no nada más, los que se van a abordar aquí, tienen que ver con lo que los compañeros dicen de la luz eléctrica, es un tema más amplio. Un punto importante sería saber qué es la organización, la Unión de Pueblos y Organizaciones Sociales del Estado de Guerrero, la UPOEG, un movimiento por el desarrollo y la paz social”.

E invita a un experto en la materia. El propósito de esta organización es clarísimo, y lo enuncia Crisóforo García Rodríguez, de Potrerillo Cuapinole, municipio de San Luis Acatlán, “tlapaneco cien por ciento”: “Nace a raíz de varias comunidades, a raíz de varias organizaciones sociales, algunas tienen más de diez años de lucha, de gestoría, otras tienen cinco, tres, uno, en fin, cada uno de ellos estaba en sus diferentes pueblos, incluso, como pueblos, ¿no? A través de varias reuniones que hemos tenido, conjuntamente con la Policía Comunitaria de la región Montaña-Costa Chica, parte también Centro del estado, que ya, ampliamente, ustedes ya han sabido de esta organización, hemos estado en coordinación con ellos.

“Esta organización inicia cuando en la Montaña vemos que no hay desarrollo, prácticamente en la Montaña baja. Entonces, conjuntamente con varios compañeros de la Montaña comenzamos a revisar que el gobierno nada más estaba dándonos vueltas y vueltas. Vimos la necesidad de unirnos… ejidos… primero pueblos, después los ejidos, después los municipios. Hoy, esta organización está a nivel estatal, etc.”.

Objetivo contundente: que se organicen ustedes, a eso venimos

Luego de redondear las mismas ideas, por fin, este experto aborda el objetivo: “Queremos que todas las necesidades que se tengan de los pueblos sean directamente los comisarios los gestores, número uno, porque si estamos esperanzados que lo haga el presidente o el diputado, que ellos nada más se presentan cada tres años, cada seis años, a pedir el voto, y de ahí se olvidan de nosotros. Entonces, lo que queremos con ello, es de que ustedes se organicen como comunidad”.

Claro y contundente el propósito de estos líderes mixteco y tlapaneco, en su visita a San Nicolás: que los afromexicanos de Cuajinicuilapa se organicen como comunidad, es decir, han bajado de la Montaña para enseñar a los afromexicanos a organizarse.

Tres ejes importantes, los de la UPOEG

Los enuncia el tlapaneco García Rodríguez:

“Uno –que ahorita le estamos dando muchísima importancia porque viene con todo, no sabemos a quién ni quién le pidieron permiso para explotar la mina en la Montaña, y no son mineras, digamos, del estado, son extranjeras, canadienses, pero, por ahí se sabe…–. Más al rato vamos a dar tema por tema. De igual manera con los ejes carreteros: nos dimos cuenta a través del tiempo, de que estos señores de las dependencias del estado de Guerrero, como lo es Cicaeg, la Cdi, tenían oculta muchísima información, así que, ¿cuándo iban a llegar las carreteras a la Montaña? ¡Nunca! Regresaba la lana porque no había proyecto. Una infinidad de cosas. Así podemos ir señalando cada una de las situaciones.

“Caso de la educación. Quizá aquí no tengan ustedes problemas de maestros, aunque lo dudo, pero en la Montaña hay ausentismo, no hay maestros, según. Pero hay maestros que están cobrando, que… los llamados aviadores. Discúlpenme si aquí ofendemos, a veces, pero es la realidad que está pasando en nuestro estado, así está pasando. Hay muchísima gente que está en la secretaría sin cobrar… perdón, sin trabajar, pero eso sí tienen hasta doble plaza. Entonces, algo incongruente. Todo esto nos llevó a unirnos como unión de pueblos, etc.”.

De nuevo, a organizar desorganizados

E insiste, García Rodríguez, aunque agrega algo nuevo: “Aquí, lo que queremos es que sus pueblos se organicen, junto con su comisario, junto con su comisariado, y todas las organizaciones que existan dentro. ¿Para qué? Para defender nuestros derechos comunitarios, ¿sí? Eso va a depender de ustedes, no de nosotros, nosotros nada más venimos a darle a conocer cómo estamos trabajando. Si quieren defenderse del alto costo del recibo de la luz, depende de ustedes; si quieren desarrollo y mejoramiento de los ejes carreteros, ramales y lo que sea, caminos sacacosecha, depende de ustedes. Pero juntos, si nos levantamos, créannos que vamos a sacar todos estos proyectos. Así, a largo plazo, en lo general, es lo que estamos unidos nosotros y la Montaña y parte Centro, y queremos seguir con ustedes porque, de verdad, hemos tenido muy buena respuesta porque no tenemos ningún tinte político: es de los pueblos, desde ustedes y cada uno de ustedes, junto con su comisario, haguemos [sic] la propuesta concreta al nuevo gobierno que acaba de llegar”, y agrega que ha informado de manera muy general, pero que si alguien tiene alguna pregunta está dispuesto a agarrar el hacha discursiva de nuevo para derramar el agreste árbol de las dudas. ¿Así o más político?

La política del gallinero opaca al cuarto nivel de gobierno (¿lo anega de mierda de gallina?)

El viejo líder Bruno Plácido Valerio, de Buenavista, municipio de San Luis Acatlán, quien habla lengua mixteca y es promotor de desarrollo comunitario, miembro de la UPOEG, según sus propias palabras, es llamado al micrófono para terminar de aclarar lo claro que está lo aclarado: la UPOEG.

“Pasa algo muy curioso: que a los de abajo nos aplican la política del gallinero, que solamente creemos que el presidente de la República, el gobernador, los presidentes municipales son la máxima autoridad, y nos aplican la política del gallinero: todo el tiempo nos están cagando. ¿Quién nos va a defender a nosotros como pueblo? Nadie. Solamente nos ocupan en asuntos electorales: votamos y después no nos invitan para gobernar, solamente nos ocupan para votar”.

Y pasa a lo sustancial, a la propuesta del cuarto nivel de gobierno, el que estaría conformado por los cagados de siempre: “¿Quiénes conforman la Unión de Pueblos? Comisarios municipales, comisariados ejidales y representantes de organizaciones, porque, compañeros, en los pueblos somos a quienes más nos dividen, los más pisoteados, por eso nosotros planteamos el cuarto nivel de gobierno, el gobierno de la comunidad. ¿Quién nos representa? El comisario municipal. ¿Quién es la máxima instancia de decisión? La asamblea general de San Nicolás, y quien representa a San Nicolás es el comisario municipal, legalmente.

“Sin embargo, en sus funciones, muchos comisarios municipales, los presidentes municipales hacen lo que quieren con los comisarios. A los comisarios, los ministerios públicos no los toman en cuenta, aunque la ley dice que son auxiliares de los ministerios públicos: a los comisarios los acusan por abuso de autoridad cuando cumplen con su función”, y hace un discurso sobre los propósitos de la UPOEG para fortalecer y defender a estas autoridades y conformar el cuarto nivel de gobierno.

Y concluye con el propósito contundente: “Hoy venimos a fortalecerlos a ustedes y a fortalecer a los comisarios municipales del municipio de Cuajinicuilapa”.

Otros temas, y la creación de contralores municipales

Se abordan y se informa sobre los temas educación y salud; al respecto de éste último, se le pide a la asamblea, sobre puntos importantes, “que los comisarios se conviertan en contralores municipales o comunitarios, que sepan dónde están los maestros, ¿sí? No que haya maestros que estén cobrando sin trabajar. Eso es como un ejemplo, ¿no?, de lo que estamos intentando como plantear un punto específico para la asamblea. Que los comisarios, como contralores comunitarios, sepan de ese concentrado de maestros que están trabajando en la comunidad. Es un punto importante”, plantea David Bracamontes, conductor de la asamblea.

Dando continuidad al tema de la salud, García Rodríguez plantea: “Como comunidad, más que vigilar al maestro, más que vigilar al médico, sino coordinar; o sea, es muy diferente. No podemos volvernos como judicial, también, a corretear maestros: ¿A ver, dónde estás? Sino, cómo coordinarnos: ¿Qué le falta al maestro, qué le falta al médico? ¿Qué podemos cooperar con ellos?”.

¿Así o más descoordinados, los líderes?

Luego darían paso al tema de los ejes carreteros, para aburrimiento del respetable.

Todos somos cuches: el tema de la justicia y de que cada quien se rasque con sus propias y comunitarias manos

De nuevo, para mejor ejemplificar sus enseñanzas, Plácido Valerio recurre a una fábula: “Estaba una vez un granjero que tenía unos cuches, y dice: Mañana me voy a chingar uno de estos cuches, el más gordo. Y se codean los marranitos, y dicen: Oye, ¿ya escucharon que nos van a chingar mañana? Dicen: Nos vamos a unir. Resulta que al otro día temprano llega el granjero y agarra a uno. Y dicen: Oye, ¿no que nos íbamos a unir? Déjalo, como quiera no somos nosotros. Y así se los fueron chingado de a uno por uno. Yo creo que nosotros así estamos. Como dicen: Déjalo, agarraron a Molina, no a ti. ¿Qué te importa?

“O sea, nos educaron a que el problema del otro es de él, y no hay esa corresponsabilidad como vecino, como pueblo. Y ése es el problema que tenemos. Nos educaron nomás a quejarnos. Vamos a la iglesia: Señor, julano que se muera porque me odia. Y el cura, ¿qué? Dice dios: Ya ni la chingan, cargan puras quejas. No, cuando vayamos a la iglesia, que le pidamos al señor: ¿Qué vamos a hacer con esto? Tener ideas, no quejas. Y creo que la sociedad se tiene la esperanza de que: Quizá este gobierno me va a resolver mi problema de seguridad, quizá este gobierno… O sea: somos gente de la esperanza, vivimos en esperanza, en esperanza, y así. Yo tengo 24 años que estuve en San Nicolás y no veo mucho cambio. ¿Qué pasa? En San Nicolás hay doctores, hay abogados, pero, ¿qué están haciendo?”.

Luego de estas cuestiones y otras minúsculas, el mixteco entra al tema: “En asunto de seguridad, el sistema político de este país, nosotros y ustedes somos negocio, o sea, nosotros hacemos ricos a muchos, hacemos rico a Telmex, a la CFE, a la Corona, porque nos educaron a ser consumidores. El sistema de justicia es un sistema de simulación, ¿sí? Por eso, la solución está en manos de cada uno de ustedes. Dicen: la delincuencia organizada. ¿Saben por qué existe el narcotráfico? Porque hay consumidores. El narcotráfico no va a acabar si cada familia de ustedes no revisa, los hijos, dónde andan. Entonces, también tiene que ver con nosotros. Si llega mi hijo con un carro nuevo y sé que él no trabaja, ¿de dónde? ¿Qué estamos haciendo como papá y mamá para evitar el consumo de la droga? ¿Qué está haciendo el papá y la mamá para ver que su hija llega a las tres de la mañana? ¿De qué trabaja la muchacha, o el muchacho?

“O sea, lo que estamos viviendo, somos culpables cada uno de nosotros, desde el que sabe y se calla, desde el que estudió y no ayuda al que no estudió. O sea: somos culpables de muchas cosas. Entonces, esta parte, compañeros… el asunto del abigeato, ustedes saben quién roba vacas aquí. Nos conocemos, por eso les decía, etc.”.

En este punto, varias señoras se levantan de las sillas e inician un lento y constante abandonar la cancha, de dos en dos, de tres en tres; entre tanto, el orador explica su solución al problema de injusticia e inseguridad: “está en las comunidades, pero uniéndonos, porque solos no podemos. La solución va a estar en las manos de cada comunidad. De ahí depende”.

Y regresa con argumentos ya dados, pero agrega otras perlas: “los síndicos se hacen pendejos” porque no asumen su función de ser representantes de los comisarios, muchos de los cuales hacen su “periodo de tontos”, porque “no cumplen sus funciones, se hacen tontos, se la llevan de muertito”.

Al final, el tema estrella: anótense en esa lista los inconformes, así de fácil

Con un tercio de asistentes menos, la asamblea, como le denominan, llega al punto que todos estaban esperando: el alto costo del recibo de luz y la varita mágica para dejar de pagar o pagar menos y no tener problemas con CFE.

Y la propuesta es sencilla: anotarse en el listado para luchar por la tarifa preferencial y participar en el movimiento para vigilar las posibles agresiones de la CFE (cortar el suministro de energía del pueblo, llevarse “las cuchillas”, etc.) y, si es necesario, detener sus camionetas.

Es tan sencilla, que la mayoría parece decepcionada, después de un par de horas de discursos.

Pero los visitantes son claros: “Señores, es lo que venimos a informarles, mucho va a depender de ustedes, no de nosotros, nosotros hacemos nuestro papel de informarles”, asegura García Rodríguez.

También aclara que va a ser una lucha larga, de un mes, un año, diez años…

¿Así o más fácil?

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