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viernes, 9 de octubre de 2015

Programa, plan de gobierno en Cuajinicuilapa, ¿para qué?

LA ESQUINA DE XIPE
Programa, plan de gobierno en Cuajinicuilapa, ¿para qué?

No parece que la nueva administración municipal de Cuajinicuilapa tenga un programa de gobierno ni un plan de desarrollo municipal, ni parece que vaya a tenerlos. Parece que van a gobernar al chingadazo, al como sea, a lo que salga, a a ver qué sale, a ver qué nos dan de allá arriba. El presidente García Cisneros lo dejó muy claro cuando habló en la toma de posesión del ayuntamiento: “Por Cuaji vamos a trabajar, porque es con ustedes nuestro compromiso, y nuestro compromiso será bajar los indicadores que sitúan a Cuajinicuilapa como uno de los municipios con mayor rezago e índices de pobreza, de alimentación, de salud y educación...”; en este caso, él habló del qué, es decir, de lo que piensa hacer: disminuir la pobreza y contrarrestar el rezago; estos son sus objetivos. “Por el desarrollo de los pueblos de Cuajinicuilapa”.
Continuó con su discurso diciendo lo mismo en sus siguientes palabras: “...vamos a hacer el esfuerzo para que podamos nosotros orientar una política pública que nos permita ser aliados del sector educativo, que nos permita estar de lado del sector salud, que nos permita impulsar y detonar eso que nada más queda en palabras y que ahí en documentos es como un sueño y una añoranza, un sueño que yo estoy seguro que muchos queremos que se convierta en realidad: que Cuaji sea una verdadera potencia en el desarrollo agrícola y en el desarrollo agropecuario”; y de nuevo: el deseo, lo que se intentará, pero ninguna palabra sobre cómo y cuándo piensa y va a trabajar para disminuir la pobreza y contrarrestar el rezago del municipio.
En la parte media de su discurso descartó que ese cómo y ese cuándo tengan que ver con su gobierno, y se los endilgó a otros niveles de gobierno: “Estoy convencido de que nuestros amigos campesinos y nuestros amigos los ganaderos van a tener en este ayuntamiento el apoyo que constitucionalmente el gobierno federal y el gobierno del estado, a través del municipio, debe de otorgarle a la gente que se dedica a trabajar la tierra y a producir la ganadería, para que esto permita tener un mejor desarrollo y una mejor situación económica en nuestro municipio”; o sea, vamos a estar sujetos a lo que esos gobiernos den y hagan, de ellos depende que el sueño y la añoranza del presidente municipal sean realidad. Digo, que Cuaji sea una potencia en agricultura y ganadería sí es un sueño, pero él no se conforma con combatir la pobreza y contrarrestar el rezago... aunque no dice qué hará con estos, y lo que se espera es acogerse a los programas de asistencialismo social para los que en México se gastan millones de millones de pesos, sin conseguir que la pobreza disminuya, sino al contrario, la pobreza ha aumentado, según los propios datos oficiales. Pobreza y falta de oportunidades; no es gratuito, pues, que la gente del municipio tenga que emigrar para salir de la pobreza, para tener oportunidad de dejar de vivir en la miseria.
Pero el presidente García Cisneros siguió en su nube: “Yo espero que el asunto de los servicios públicos, las situaciones de la luz eléctrica, el asunto del drenaje, también podamos llevarlo a las zonas más apartadas de aquí, de las colonias más populares y los barrios del municipio de Cuajinicuilapa... y bla, bla, bla...”, en su nube, en su nube, en su nube. Que nadie en 15 años ha gobernado tan chingón como él, y ahora le va a dar continuidad a esa maravillosa administración,
Al final lo dijo con todas sus letras, que ese desarrollo que vaticina está supeditado, depende de los recursos que el gobierno del estado y el de la federación decidan invertir: “Y que vamos a luchar porque aun, aun cuando las reglas de operaciones... a través de la Secretaría de Desarrollo Social... hoy impiden que podamos dedicar o destinar cierto porcentaje importante de lo que es el ejercicio del ramo 33 y que nos obliga a nada más que para pavimentación utilicemos un 15 por ciento, vamos a hacer, vamos a hacer un esfuerzo, y es ahí donde yo le pido a mi amigo... representante del gobernador... que tome en consideración las propuestas que nosotros le hemos hecho para que varias obras que van a detonar el desarrollo del municipio de Cuajinicuilapa sean contempladas en la próxima propuesta del presupuesto de egresos que habrá a ejercer el próximo gobierno...”; o sea, nuestro desarrollo como municipio depende de que las obras detonantes (sic) “sean contempladas en la próxima propuesta del presupuesto de egresos que habrá a ejercer el próximo gobierno”, es decir, si el gobierno del estado ni el federal (se infiere) incluyen en su presupuesto nuestro municipio no va haber obras detonantes ni desarrollo ni el oro y el moro ofrecido por el hablantín de García Cisneros. Demagogia pura, puros pedos de boca, pues. Y si mira uno bien, al principio de esta parrafada insinúo que hay que torcer las reglas de operación. ¿Así o más corruptillo, el amigo Tino?
Y de esta actitud de dependencia Costantino también ya dio muestra en otros foros. En el tema de seguridad pública, por ejemplo, dijo que va a acogerse a lo que el gobernador del estado (su amigo Héctor Astudillo Flores) haga y diga, particularmente en la cuestión del famoso mando único.
La primera pregunta que surge es: Entonces, ¿para qué tenemos gobierno municipal? Más: ¿De qué sirve la autonomía municipal si gobernantes como éste la ceden en automático? Es posible que en la presente “administración” ni siquiera tengan idea de la autonomía municipal. ¿Es incapaz el gobierno municipal de generar ingresos propios? Claro que la mayoría de los gobiernos municipales utilizan sus fuentes de ingresos propios para abonar su clientela política: licencias de funcionamiento de negocios, licencias y permisos de manejo, servicio de agua potable, actas de nacimiento y defunción, impuesto predial, impuesto por construcción... en fin, fuentes de ingresos propios que los gobiernos municipales utilizan para regalar a su clientela política, repito. Está otro recurso, el de bajar dineros de instituciones no gubernamentales u organismos internacionales, pero... Y claro, realizar un gobierno austero, pero nomás viendo que acaban de agregar una treintena de direcciones y subdirecciones a la treintena ya existente, y los tantos empleos que han de darle a quienes apoyaron a la planilla priísta en campaña, éste sí es un sueño, el que se busque ahorrar. Mejor gastemos en pintar el ayuntamiento, en remodelarlo, en uniformar a los funcionarios públicos... asuntos por demás urgentes, necesarísimos en este municipio que, dice el presidente Costantino, padece pobreza y rezago en extremo [y critican a Loya por su zocalito]. ¡¡¡Por el desarrollo de los pueblos de Cuajinicuilapa!!! Del sueño a la pesadilla, pues.

martes, 21 de mayo de 2013

Del diputado Loya y del pragmatismo voraz


11 de mayo de 2013
EDUARDO AÑORVE
CUAJINICUILAPA

Para Andi Irra
No acaba la boca un beso
ni una picadita el culo.
Refrán de sannicolareña
Ejercito mis dotes de vate y vaticino que Yrine[ng]o Loya Flores ha de ser diputado. Diputado plurinominal por el Partido de Acción Nacional, y por este distrito. Antes de seguir continuando con esta bonita melodía aclaro que estas negras disquisiciones no fueron pagadas con dinero del erario de Cuajinicuilapa, y de pasada dejo en claro y en firme que el dinero no compra todo, menos la dignidad. Ya lo dijo mi abuelo Quevedo: “No de de callar por más que con el dedo/ silencio avises o amenaces miedo”, etcétera. ‘ta fácil y no requiere mucha ciencia sino mucho dinero. Ya no es un asunto de suerte, ya no se trata de que Loya llegue a la diputación porque le carga el portafolios a su jefe, ya no se trata de que Loya llegue a la presidencia porque se roben las urnas pa’ chingarse al que va en primer lugar, y se llama Ti[ti]no García Cisneros, y este golpe de mano termine favoreciéndolo, se trata de que Loya llegó a la mina de dinero ajeno, que es el ayuntamiento de Cuaje, y que dispone de él como si se lo hubiera ganado acarreando agua en su burrita prieta con el transparente sudor de su trabajo, y no hubiera que invertirlo en obras, como marca la ley, y, bueno, se sospecha que el estudió la famosa carrera de Leyes en la sacrosanta madre Universidad Autómata de Guerrero y conoce la diferencia entre lo legal y lo ilegal; además, sospecha este yo que escribe que allí imparten materias como ética, aunque, como en la Unisur, estudiar allí es igual a... a quién chinga’os le importa, pues.
Diputado por obra del dinero, ha de ser. No de sus acciones políticas, no de su conducta como “conductor de los destinos” de su “querido pueblo”, sino como producto de la avaricia y la ambición, motivadoras de una conducta política pragmática, que lo ha de llevar a decir: si meto tanto, saco cuanto. Por el dinero, y por la pobreza demográfica de la flaca burrada [digo, por no repetir la agotada figura priísta de “la caballada”] del PAN en el distrito, es altamente probable [y me refiero a números, lector estadista] que Loya sea designado como candidato a diputado plurinominal. Un regalo, pues, pagado con dinero ajeno, con dinero de los cuijleños, los incautos cuijleños que creyeron que por ser pobre éste presidente municipal no robaría, que por supuestamente identificarse con los negros de su pueblo, éste presidente trabajaría en beneficio de ellos. Muchos ahora se dicen decepcionados, y es lógico: esperaban que Loya los beneficiara, aunque sea sólo a ellos, y no les ha dado ni el saludo desde su nueva trocka. Otros se dicen engañados, y es lógico: creyeron que por ser de “origen humilde” sería solidario con los pobres, cuando menos, aunque al rico jamás se le humillara. No quisieron ver lo que fue evidente: Cruz Castro, Andrés, le ensartó con maña o sin maña al director de Obras Públicas, quien metió unos cuantos centavitos en la campaña, los cuales se ganó con el honrado sudor de su frente, sobre todo haciendo obras de calidad en el trienio alargado de los intrépidos hermanos Cara Dura-Cruz Castro. Y por otro lado, otro de los boyantes negocios del ayuntamiento, en Seguridad Pública se encumbró Honorio Martínez Rodríguez, compadre del propio Andrés Cruz Castro, y de quien se dice que también metió sus 150 mil varos a la campaña de Loya. Dineros que de allí mismo salen, dicen los enterados.
Y es tan ahorrador el presidente de este pueblo y municipio que hasta le recortó los salarios a la parásita clase de los ediles: el mes pasado, dicen, le descontaron 7 mil al síndico y 2 mil a regidores, hasta a los directores de área se los chingaron con una cantidad similar. Preguntas ociosas, lector atento: ¿Le habrán descontado, por ejemplo, a los directores mencionados?, en cuyo caso, ¿les afectará en sus bolsillos? Tan mal pensador que soy, creo que ellos trabajarían hasta sin que les dieran un salario, nomás nomás por el puro gusto de darle beneficio al pueblo. Otras preguntas ociosas, lector intrigado: Muchos y muchas daban brincos de gusto por trabajar en el ayuntamiento, pero a muchos de los administrativos no sindicalizados les pagan una mierda en el agua, o sea, una chingadera, menos de 2 mil pesos al mes, y eso sin contar que de vez en cuando les descuentan uno que otro centavo para buenas causas. También, para ahorrar, el ex diputado por el PRD Loya Flores dejó de pagar al ISSSTE las cuotas que descontó a trabajadores de base y se las embolsó; siete meses, dicen, y la dirigencia sindical, en todo menos en misa, dicen.
Y no me lo dijo la tesorera, Shica Montalván, aclaro, sobre todo porque no me hablaba y, por si fuera poco, ya la corrieron. No sé si porque, borracha y manejando, se salió de la carretera frente a la desviación al Terrero, dejando la camioneta embrocada, o porque se llevó el dinero de la nómina pasada o porque se la chingaron desde Chilpancingo por errores en la administración de los dineros del pueblo o sanción similar. Y como aquí no hay, trajeron a un sustituto de Chilpancingo, aunque eso no debiera espantar a nadie: nadie se roba mejor los recursos de este pueblo que los frasteros que traen como funcionarios. Aunque, pensándolo bien, posiblemente haya algunos aquí que compitan por esa distinción. Como el propio Loya. Aunque, pensándolo bien, ya no sé si Loya es de Cuaji o es frastero, porque todas las malas mañas las aprendió en Chilpacingo, pues, en las cloacas del PRD, y acá las vino a refinar. Pero Loya ha demostrado en estos meses que su pueblo querido le vale madres, que él vino a hincharse de dinero y propiedades, así que de eso se trata, no de andarse con tibiezas. No sólo compra terrenos, también está construyendo en Chilpancingo, por ejemplo, y en su casa en Cuaji, dicen algunos de sus vecinos, no han parado de construir desde que inició a gobernar. Otro de los síntomas de que Cuaji les vale madre es que nomás ven hacer obras de pésima calidad al gobierno estatal sin revisarlas, como el mercado, cuyo diseño se hizo en escritorio y no tiene nada que ver con el terreno donde se construye, en donde ni siquiera compactaron el suelo después de echarle la tierra que salió al rebajar las partes altas. O la carretera hacia Buenos Aires, cuya construcción está plagada de deficiencias. El de Obras, ¡bien gracias!, ni se las huele. Y el presidente... el presidente, correteando mujeres, incluso le achacan pederastia, por aquello de que se hace rodear de menores de edad. Y, tal vez, como se le escuchó decir a una pariente suya: A nosotros no nos dieron trabajo [en el ayuntamiento], como a nosotros no nos pueden picar.
Al final de todo, si las cosas políticas en este distrito siguen su inercia, podría ocurrir que Loya Flores lo recorra en su burrita prieta, en calidad de candidato plurinominal del PAN primero, y luego como diputado por el blanquiazul. ¡Paradojas de la vida! El pobre hombre que se hizo en “la izquierda” del PRD se está cebando en la derecha, ésta sí, del PAN, y podría seguir comiendo con manteca otros añitos. Tal vez y este escribidor no lo vea, porque el rencor lo obnubile, y en realidad toda esta parrafada no sea más que leperatura de alguien que no mama la ubre del erario, por lo que actúa de mala fe y con mala leche contra un buen hombre. De ser así, de ser falso todo lo escrito y referido, lo contrario sería verdadero: que, como dijo en campaña y en cada ocasión que tiene de abrir la boca ante posibles electores simpatizantes suyos, Loya Flores se preocupe por el beneficio de los ciudadanos, por el desarrollo y crecimiento del pueblo, y trabaje en consecuencia con ello, congruentemente. Asistiríamos, tal vez entonces, a la exportación de las bondades políticas de este probo y honrado ciudadano cuijleño, quien llevaría a ciudadanos y poblaciones de otros municipios del distrito su inmensa sabiduría, su oficio político, su capacidad gestora y, por si fuera poco, enriquecería el debate en la cámara de diputados con sus pertinentes propuestas e iniciativas. Claro que siempre queda la opción de demostrar lo sinvergüenza que es uno y pedir perdón por todo lo mal pensado y peor escrito en contra de tan preclaro hombre nuestro. A la mejor, como dijo una de sus parientes, yo escribo esto porque no me da dinero, y el día en que me lo den me voy a callar o voy a echar flores por la boca y por el culo para cantar la gloria del presidente Yrine[ng]o Loya Flores y su burrita prieta. Bienvenido ese día.

Ya come con manteca, el presidente de Cuajinicuilapa


8 de abril de 2013
EDUARDO AÑORVE
CUAJINICUILAPA

Primero de abril: 161 años de la fundación del municipio de Cuajinicuilapa y de su cabecera municipal, del mismo nombre, Cuajinicuilapa de Santamaría, apellidada así en memoria de Francisco Atilano Santamaría, quien donaría esos terrenos para que nos hiciésemos independientes del municipio de Ometepec. También cumpleaños número 32 del ex perredista y neo panista Yrineo Loya Flores, presidente de Cuajinicuilapa. Pero los cuetes y cámaras, la música, la comida, las cervezas, el güiski, la fiesta, pues, no se articuló en torno a lo colectivo sino a lo individual: desde la seis de la mañana de ese lunes, en casa del presidente, comenzó la fiesta, hasta terminarse para atender un conflicto en la comunidad El Quizá. Decidió Neo, el presidente, festejarse el cumpleaños e ignorar la fecha histórica, la de la memoria colectiva. Éste tiene más hambre que los otros, dice uno que otro ciudadano maledicente, refiriéndose a que este alcalde se importa más él mismo que su propio pueblo, el de los negros y pobres a quienes prometió -son sus palabras- atender y resolverle problemas una vez llegado al poder. El presidente de los pobres, el presidente de los negros, quien nunca se humillaría ante los ricos. Eso dijo en campaña. Pero ahora come con manteca. En realidad, muchos de quienes votaron por él pensaron y dijeron eso: Éste [García Cisneros] ya comió, aquel [Marín Mendoza] ya comió, pero Loya no ha comido, así que hay que darle el voto, para que no sigan comiendo los mismos; que coma el que no ha comido. Ahora, muchos de quienes actuaron así andan arrepentidos, porque Loya está comiendo, y con mucha jambazón, pero a ellos no les deja ni migajas, menos deja para obras.
Acaba de desembolsar 500 mil del águila, el amigo de los pobres y pobre él mismo, Loya Flores, comprando un terreno de unas 14 hectáreas del ejido de Montecillos pero ubicado en la fértil zona de los bajos cercana al de Cuajinicuilapa. También compró dos sementales, de los ofertados en la feria que mal organizaron. Es curioso, un hombre con tanta suerte como Loya Flores no participó en la rifa de sementales, si no, seguro que se saca hasta los cinco. La hace casa a una de sus mujeres, en Cerro del Indio, en terreno que también le compró. Una empleada del ayuntamiento se ríe: Le fue bien, a la conta, a ella sí le está haciendo casa, porque a las otras... Sí, lo único que le queda a muchos ciudadanos y ciudadanas es reírse, burlarse, criticar con sorna la conducta de Loya Flores y de su familia, conscientes de que no hay buen gobierno, de que no habrá buen gobierno, de que estos vienen con más ambición, son más voraces y descarados, son cínicos, en eso de desviar los recursos públicos hacia sus propias propiedades e intereses. El dicho que coman los que no han comido está resultando insuficiente para aceptar o justificar el gobierno de los Loya. 500 mil del águila, más o menos, también costó la Honda Pilot modelo 2013 que maneja el presidente de Cuaji. Y eso es de lo que se le ve. Sin embargo, la inexperiencia en el gobierno no va sola, se suele acompañar con malas decisiones en la propia vida: por ejemplo, en la compra que realizó de esas 14 hectáreas, en el paraje llamado Guanacasta o Guanacastle, ejido de Montecillos, hay un detallito que observar: no le pertenece a la persona a quien le pagó esos dineros, y se prevé que el verdadero dueño, que se encuentra en El Norte, podría regresar y reclamar esa propiedad, pues tiene papeles que le acreditan esa posesión. Es decir, compró problemas, ¿o ni comprar sabe el licenciado (así se ostenta) Loya Flores? Bueno, el dinero no sale de su bolsa, dicen. Y le achacan más compras, le hacen más imputaciones: que si está adquiriendo terrenos en El Pitahayo, que si no le da pensión a la mujer y al hijo que tiene en Chilpancingo... En fin, nada nuevo en un presidente municipal, en un político de pueblo.
Muchos de quienes hicieron campaña por este ahora panista (y mañana, quién sabe) están molestos: antes los buscaba, ahora no los regresa ni a ver aunque los tenga enfrente, dicen. No se baja de su camioneta. Antes, donde quiera que lo veía a uno iba a saludarlo, a abrazarlo, a decirle que uno era su amigo. Ahora no, ahora ni siquiera lo regresa a mirar a uno, peor que carga vidrios polarizados, ¿no? -comenta un líder de la cabecera municipal que trabajó codo con codo con Loya porque ganara las elecciones. Es cierto, este presidente se ha rodeado de su propia familia, de su propia gente, y no mira hacia afuera de su camioneta, de su casa, de su palacio municipal. No es político, dicen, no toma en cuenta a la gente. Es insensible (y no como Juan Grabiel, al parecer). Al grupo que organizó la convivencia gay en Cuajinicuilapa no quiso ni recibirlo, con tal de no desembolsar algún centavo. En El Quizá, “por no tener problemas con la gente”, aceptó la construcción de una cancha de basketbol en medio de una calle, a pesar de las advertencias y argumentos dados por gente de su propio equipo. Desilusión, dicen, aunque todavía uno que otro lo justifica, metiéndolo en el mismo saco que a todos los políticos: Nomás llegan al poder y se olvidan de uno. Nomás llegan a la presidencia y se hacen ricos. Se roban el dinero. Los eternos lugares comunes de estos tiempos, y verdaderos, muchas de las veces. Ya anda dejando de andar de boca en boca el consabido éste no ha comido, que coma éste.
Pero no sólo el presidente actúa así, o sólo a él se le atribuye ese comportamiento: también sus hermanos y familiares, dicen. Uno de sus hermanos, de nombre Juan, es conocido y temido por empleados del ayuntamiento porque vigila, manda, regaña, censura y actúa como si fuera el mero presidente. No tiene nombramiento alguno en la plantilla de trabajadores del ayuntamiento, pero cobra y actúa como si fuera el mero-mero, informan. El hermano Gabi también ejerce de presidente o presidentito sin cargo, aunque a él le falta el don del regaño, por lo que pocas veces le hacen caso; las más veces lo tiran a loco, le dicen que sí pero no hacen lo que ordena o pide; sin embargo, de que saca provecho, saca provecho, y no sólo coiteándose a las trabajadoras. Otros familiares del presidente andan por la misma ruta. Y a quienes critican esas situaciones, cercanos o simpatizantes suyos las justifican diciendo que el presidente no manda, que no lo dejan gobernar, que lo tienen maniatado, que la culpa es del síndico, del asesor, de no sé quién. Así parece, excepto que en cuestiones de uso de los dineros públicos se nota que Loya Flores sí sabe para qué son estos, y no precisamente para el uso al que se destinaron sino para el propio enriquecimiento, para el propio goce, para comer con manteca.
Ya se le olvidó que fue pobre, asegura una señora. Los locatarios del mercado del centro, a quienes les hizo creer que los apoyaba en su proyecto de reconstruirlo y no apostar por uno nuevo fuera de la población, también dicen que a Loya Flores ya se le olvidó que fue pobre, ya no sabe qué es eso, que antes él decía que su mamá vendía nanches para mantenerlo cuanto estudiaba en Chilpancingo. Los salarios de la policía o del personal no se pagan a tiempo, pero, de seguro, las letras de la camioneta sí, o los gastos de las chelas y la comida y la música del cumpleaños sí. No hay dinero público ni para escobas, dicen, y los trabajadores tienen que llevar las suyas de sus casas. No hay dinero público; por ejemplo, no han pagado deudas contraídas en la organización y realización de la fallida expoferia de febrero, pero sí hay para la compra de terrenos. En fin, ahora sí Loya Flores come con manteca, porque cuando fue diputado los payanes (hermanos Payán, sus tutores políticos) le mochaban más de la mitad de su salario. Y el cabildo, viendo nomás cómo se chingan el dinero, que, mientras los salpiquen, ¡qué importa!, al cabo el dinero ni siquiera es de ellos.
Decepción y utilitarismo se hermanan en estas situaciones: la mala actuación de este presidente se asimila con las malas actuaciones de otros políticos, tanto locales como regionales o nacionales, y la experiencia que se obtiene de allí es: De todos modos, todos roban, da igual de qué partido sean; por eso, a pedir dinero o favores por el voto, que llegando arriba se olvidan de uno, y uno nomás les sirve de escalera. Porque los políticos, a excepción de uno que otro, se dedican a recuperar la inversión hecha en las campañas, muchas veces financiadas con interesados dineros particulares y no con los del Instituto Electoral del Estado de Guerrero o del Instituto Federal Electoral, como marca la ley. Recuperan “su inversión” y luego se dedican a enriquecerse. Aunque algunos, como en el caso de Ometepec, reconocen algunos ciudadanos, sí se ve que se ejecuten obras, no parece que todo el dinero se lo lleve el presidente o los políticos, sobre todo porque este gobierno está remodelando la calle principal y el trajín de máquinas y trabajadores y materiales de construcción es tal que no puede dejar de verse. Y estas conductas, de enriquecimiento con dinero público, están bien justificadas: No importa que robe, pero que haga algo para el pueblo. Ahora, no puede humillarse ante los ricos Loya Flores, porque ya es rico, hace mucho que dejó de andar a pie, de saludar de mano a la gente, de palmear los hombres de sus presuntos clientes políticos, incluso de la propia gente de su propio barrio. Ya come con manteca, pues, dicen. Pero va venir a pedir el voto de nuevo, auguran, con aquello de que se rumora que quiere ser diputado, porque en la presidencia sólo va a estar tres años, y ya lleva seis meses. Y uno se acostumbra a la buena vida, porque la buena vida, como a las cervezas regaladas, nadie le dice que no, y Loya Flores no ha de ser la excepción, aunque el dinero no sea ganado con el sudor de su frente.

Gobierno, seguridad pública y sociedad en Cuajinicuilapa


17 de marzo de 2013
EDUARDO AÑORVE
CUAJINICUILAPA

Entre ciudadanos de Cuajinicuilapa con los que puede uno conversar se debaten dos ideas, más bien, dos conductas: el decir y el callarse. El tema, la seguridad pública. Y de allí, las llamadas policías de autodefensa que se han creado en otros municipios cercanos, como Ayutla y Tecoanapa, y los amagos de organización de la misma en Marquelia y Ometepec. Hombres y mujeres coinciden en que es necesaria la creación de un grupo de policía de autodefensa en Cuajinicuilapa, pero cuando se trata de hablar abiertamente de esas opiniones o de hacerlas públicas a través de algún medio informativo, el dilema se reduce, se convierte en callar o, si se prefiere, en anonimato: Sí hablo, sí opino, pero que no se sepa que yo lo dije o quién soy, que mi opinión aparezca sin nombre o a nombre de alguien que no sea yo. Es la tónica, es la respuesta más recurrente. Y argumentan que quieren vivir la vida en paz, sin problemas, aunque se tenga que aguantar lo que se dice que no se quiere aguantar. Al final se razona que las cosas no están tan mal como en otros municipios, y que los delitos que se padecen son menores: robo a casa habitación, robo en las calles, robo de ganado, vandalismo...

Varias, muchas personas, ven con buenos ojos que se cree uno de esos grupos, pero pocos, escasos, hacen algo para que ello ocurra; es más, dos o tres o cuatro, sin pasar de diez, ven como probable que tengamos un grupo de autodefensa, e intentan organizarse para contactar directamente a los líderes de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado Guerrero, UPOEG. Un par de hombres, cansados de los atropellos y de la impunidad -dice uno de ellos- que gozan quienes roban o delinquen en el municipio han intentado acudir a una de las asambleas regionales de la UPOEG para ver las probabilidades de constituirse en un grupo de policía de autodefensa, pero circunstancias tan egoístas como la falta de dinero les han impedido llegar. En Cuajinicuilapa está uno de los líderes del Consejo de Comisarios de esa organización, David Rodríguez Chona, quien, curiosamente, no es comisario, pero su presencia política, social y organizativa no se ha hecho sentir aquí: es como si no estuviera. Y uno de esos hombres que buscan sumar este municipio a la policía de autodefensa promovida por la UPOEG tiene en claro que será difícil sumar a otros ciudadanos a este intento, toda vez que aquí es práctica común hablar, criticar, quejarse y no actuar: a la hora de participar, de entrarle, nomás no, nomás dejan solo al que encabeza. Pero no pierde el interés, no se desanima; asegura que buscará compañeros, que acudirá a una de aquellas asambleas porque ya está cansado de que nadie haga nada, de que la policía actúe como cómplice de quienes roban a la población si no es que roban ellos mismos, de que las autoridades se hagan de la vista gorda, de que el presidente pasee por el municipio en su camioneta nueva, acompañado de sus cuatro o cinco guaruras armados hasta las cachas, sin hacer nada, sin actuar, valiéndole madres lo que padecen los ciudadanos.

Observa este hombre, como otros ciudadanos, que el presidente Yrineo Loya Flores se gasta el dinero del pueblo en protegerse, al contratar a tantos guardaespaldas, aunque se suele criticar que él mismo ande manejando la camioneta en que viaja con todos ellos dentro, a pesar de que carga chofer, y con sarcasmo se dice que abatirlos -y uso un término no ofensivo, puesto en moda por el anterior gobierno federal en su lucha contra el crimen organizado- sería pan comido porque van todos en bola, en la improbable situación de alguien quisiera hacerles daño. También observan que Loya Flores se pasa de listo: compró una camioneta nueva del mismo modelo de la que tenía, dicen, para que la gente no se diera cuenta que era nueva o para que creyeran que era la misma. No se les va una a estos cabrones criticones, pienso. Alguien, más puntual, observa que al primero que le tiran para detener un vehículo es al chofer. Pero, en realidad, el gobierno, los funcionarios de primer nivel del gobierno municipal no padece problemas de inseguridad o robo, por ejemplo, así que ellos no sudan ni se acongojan. La población, los ciudadanos sí, y relatan que ni en el teléfono de la policía municipal ni el en famoso 066, del gobierno estatal, les hacen caso; más bien, escuchan sus llamadas de auxilio pero no las atienden. Ni siquiera ante casos de vandalismo juvenil acuden los policías preventivos del municipio, se quejan. O cuando llegan, llegan tarde, ya que todo pasó, aseguran. Pero todas estas quejas, todos estos relatos, todas estas acusaciones contra las autoridades municipales se hacen en voz baja y, de preferencia, que no se hagan públicas.

Las probabilidades, pues, de constituir un grupo de policía de autodefensa en Cuajinicuilapa bajo la asesoría de la UPOEG son escasas. Las probabilidades de que los ciudadanos denuncien abiertamente las situaciones que dicen padecer, también son escasas. Las probabilidades de que el gobierno municipal actúe para atender las quejas, las peticiones de auxilio, de seguridad, son bajas, muy bajas. Y, al revés, las ganas de que constituya ese grupo son muchas o, cuando menos así parece, por las opiniones escuchadas -y es que nadie quiera vivir en la inseguridad.

El cabildo, el cuerpo de regidores, por otro lado, parece no existir: no se conoce, no se ven sus actividades en pro de la población; no se conoce, no se ve su trabajo de vigilancia de los actos de gobierno del equipo de Loya Flores, particularmente con los relacionados con la seguridad pública. Los regidores de este cabildo, como de cabildos anteriores, se limitan a ciertas tramitologías -valga el término- relacionadas con sus áreas, como gestionar recursos y beneficios de una que otra dependencia de los gobiernos estatal y federal; es decir, nadan de a muertito, se la llevan por la fácil, andan por la sombrita. Aunque uno que otro, igual que el alcalde, anda en labores de proselitismo político para posicionar a algún amigo o amiga o compañero o compañera de partido en la siguiente administración municipal, aunque el presidente aspira, con su suerte, a una diputación. Es decir, a los regidores no les interesa ver ni actuar en el caso de la inseguridad pública... excepto que se trate de algún familiar, pariente, amigo, conocido o simpático, y no escatiman esfuerzos para sacar de la cárcel preventiva a alguno de estos que haya sido detenidos, a cambio de su palabra: hacen valer, pues, su autoridad, demuestran que son influyentes, practican ese delito caro a los mexicanos, el influyentismo. También tienen el privilegio de utilizar los vehículos de esa área -patrullas de Tránsito o de Seguridad Pública- para usos personales, al igual que otros funcionarios. A estos beneficios que les trae el cargo se suman otros más pecuniarios, de dinero, de gratuidad en trámites y servicios que presta el ayuntamiento, de sobornos legales que le aceptan al presidente, entre otros. Y todos contentos. La población, fuera de ese círculo vicioso, bien, gracias, que se las arregle como pueda, que sus quejas y demandas y peticiones de seguridad no les importan.

Todo ello, visto en conjunto, se funda en una idea: nadie quiere problemas. En ese sentido es ilustrativa la exposición ganadera alternativa: al ser rechazados por el presidente Loya Flores para participar en la llamada Expo feria Cuaji 2013, los ganaderos organizados de Cuajinicuilapa realizaron una muestra ganadera por dos días, donde sus propias expectativas fueron rebasadas porque, por ejemplo, la cabalgata por las calles principales estuvo más nutrida que la de las autoridades municipales; la concurrencia de ganaderos que expusieron sus animales en la muestra también fue mayor que a la Expo feria Cuaji 2013; lo mismo con la gente: acudieron muchos más de quienes fueron a los festejos de la autoridad municipal, y bailaron, comieron, bebieron y se divirtieron más. Habrá que anotar que sólo pensaron en su gremio y no en la población, pero, en fin, estar lejos de la perfección no es delito. Demostraron así que pueden organizarse, y mucha gente se congratuló por esa especie de revancha, pero si no hubiesen sido rechazados, esos ganaderos habrían participado como si nada con las autoridades. Es decir, la muestra alternativa de ganado ocurrió como una reacción a un acto de gobierno considerado arbitrario e injusto y no una iniciativa ciudadana. Además, sirvió para mostrar la insensibilidad y falta de oficio políticos de Loya Flores y sus achichincles. Pero los ganaderos tampoco van formar un grupo de policía de autodefensa. Al final, en Cuajinicuilapa seguiremos esperando a que las cosas se compongan por sí solas, digan lo que digan quienes digan lo que digan.

domingo, 27 de enero de 2013

EN CUAJINICUILAPA, TODO ESTÁ BIEN, TODO ES PERFECTO: ¡GRACIAS, SEÑOR PRESIDENTE!


Es fácil entender por qué el presidente de Cuajinicuilapa no se dedica a gobernar: ni tiene ni puta idea de qué va la cosa, de qué trata el asunto. Ni le interesa, por lo que se ve, excepto disfrutar los privilegios que implica ser presidente. Adelanto una idea, lector adelantado: ahora que tenemos un gobierno de criollos (que se asumen como negros y pobres), estamos viendo ¡una vez más! cómo se desperdician las oportunidades de gobernar para bien de los propios, de los mismos, o, como les gusta decir, del pueblo. En fin, retorno a mi camino discursivo principal.
Si el presidente anda en las escuelas de bachillerato buscando a la reina de la feria, algo anda mal. Si el presidente anduvo buscando a “buenas” y “bonitas” para invitarlas a su gobierno, algo anda mal. Si el presidente les dice a los mercaderes que no está de acuerdo en que el mercado se quede en el centro después de aceptar que está de acuerdo, porque así lo decidieron, en apoyar que el mercado se reconstruya en el mismo sitio, algo anda mal. Si el presidente metió a trabajar a sus familiares directos en el ayuntamiento, algo anda mal. Si el presidente volvió a “contratar” al mismo director de Obras Públicas del gobierno pasado a sabiendas de que la mayoría de las construcciones fueron (y lo siguen siendo) onerosas, de mala calidad, costosas e ineficientes, algo anda mal. Si el presidente va ante el juez a rescatar a uno de sus pistoleros que cometió un delito en su pueblo, algo anda mal. Si el presidente nombra regidora a una amiga o pariente suya, algo anda mal. Si el presidente no está cuando lo buscan los comisarios, y estos se lo reclaman en público, algo anda mal. Si el presidente dijo al cabildo que el año pasado conseguiría, a través de una empresa no muy pulcra, cinco millones para ampliar el hospital básico comunitario y ello no ocurrió, algo anda mal. Si el presidente no informa a la población sobre sus actos de gobierno, de las obras que ejecuta, algo anda mal. Si el presidente no convoca a una, cuando menos, sesión abierta de cabildo, algo anda mal. Si el presidente le da a este tecleador 30 o 50 mil pesos para que ni vea ni oiga ni diga, como dicen sus allegados, algo anda mal. Si el presidente anda pedo o alcoholizado dos o tres o cuatro días seguidos, aunque sean días de fiesta, algo anda mal. Si el presidente dice que es licenciado y no tiene cédula profesional, algo anda mal. Si el presidente no manda en el palacio y deja que el síndico, la regidora, su suplente, su asesor y quién sea se le imponga, algo anda mal. Si el presidente se da cuenta que hay trabajadores que cobran dos o tres veces su salario y no denuncia a los responsables, algo anda mal. Si el presidente da plazas, da dinero, da vales de gasolina y otras “dádivas” a los regidores para comprar su voluntad, algo anda mal. Si los regidores siguen sacando a los presos de la cárcel, algo anda mal.
Repasar los boletines de su gobierno nos ayudaría a entender que lo promovido no son las acciones de gobierno sino la imagen del presidente haciendo pendejaditas, como estar enfiestado con los trabajadores, visitar al director del hospital básico comunitario y tomarse la foto abrazados (con que no anden de novios), partir la rosca del seis de enero o día de reyes, encabezar reuniones de su partido, etc. Y no sólo eso, como ya denunció a través de este periódico el regidor Calleja Mesino, por medio de esos boletines se pretende “castigar” o dar una mala imagen de quienes no avalen sus propuestas o lo cuestionen. Es curioso: llevamos más de tres meses con esta administración municipal y hasta ahora no se ha publicado ninguna de las actas de las sesiones del cabildo ni se ha informado por medio masivo y público a los ciudadanos sobre las decisiones tomadas, como dice la ley. Eso, ¿le importa a alguien?
Por más de quince días he platicado con ciudadanos que votaron y que no votaron por el presidente, que creyeron que haría un buen gobierno, y también con quienes creyeron lo contrario, y existe decepción, enojo y rechazo a sus decisiones y a sus acciones como tal. Y todos ellos tienen qué decir, qué criticar, qué proponer; sin embargo, cuando se trata de que su opinión sea formal, es decir, para una entrevista, una nota, un reportaje, un sondeo, invariablemente todos se niegan a aparecer, a ser mencionados, a ejercer su derecho a expresar su opinión: nadie quiere problemas, todos quieren llevar la fiesta en paz. Son (somos) los agachados, porque bajamos la cabeza; son (somos) los supermachos, porque aguantamos todo. ¿Se aplica aquí aquello de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece? La mayoría dice que no se merece este tipo de gobierno: inexperto, corrupto, ineficiente, ineficaz, desorientado, despilfarrador, mentiroso. Todos somos bravos pero en potencia; para actuar, nadie. ¿Tenemos miedo? ¿Nos vale madre? Dijo alguien que todos los presidentes, que todos los gobiernos son iguales. ¿Será cierto? Creo que no, y baste mirar hacia atrás, al pasado, para encontrar mejores ejemplos. Y también hay coincidencia que éste es y será uno de los peores gobiernos que hemos tenido en los últimos cuarenta años. ¿Será? ¿Habremos tocado fondo? Curiosamente, ya tenemos precandidatos para la siguiente elección municipal, y hasta se dice que el ganador-no ganador García Cisneros viene a sacarse la espinita.
“Somos un pueblo de pendejos”, digo, con intención de provocar alguna reacción aunque sea discursiva ante mis interlocutores, con quienes hablo del asunto, pero nadie dice nada, nadie se inmuta, nadie se indigna. ¿Tan graves están las cosas? Y el robo de casas no se detiene, el robo en las calles no se detiene, el robo de camionetas y coches no se detiene. ¿Tendrá alguna idea el presidente sobre eso que llaman seguridad pública? Parece que no. El otro día hubo una balacera como de dos horas, dicen, allí, por el barrio del presidente. ¡Con que no haya sido él o alguno de sus familiares o sus parientes o sus amigos o sus achichincles! De todos modos, Juan te llamas: ¿a quién le importa? Pero nadie reacciona, nadie quiere dar la cara. ¡Aquí nadie se va a organizar para buscar meter en orden este desorden! En las bocinas anuncian que se robaron la leña, que se robaron los chivos, los borregos, las vacas o los toros, y se advierte que ya se sabe quién fue y que a la otra le va a pasar no sé qué. Y nada más. Es decir, estamos en la tierra de todo está bien, de qué felices somos. En una de éstas hasta podríamos volver a elegir al mismo presidente, a ver si en una de ésas se cae de su nube. ¿O nos caemos nosotros? ¡Qué digo! Si aquí todo está perfecto, si aquí todo está bien [¿Así o más bonito, señor presidente?]

jueves, 17 de enero de 2013

DE MALA EDUCACIÓN Y EDUCACIÓN Y COSAS SÍMILES Y DISÍMILES EN GUERRERO


[La Esquina de Xipe] 
Es de risa nerviosa: declara el Góber Jefazo que hay muchos (demasiados, miles) “trabajadores de la educación” o maestros comisionados en la Secretaría de Educación Guerrero como si hiciera un descubrimiento, como si desconociera esta añeja situación y apenas se hubiera enterado de ella. ¿O se burla de nosotros? Porque no creo que se burle de su amigo, el presidente de la república, el priísta Enrique Peña Nieto, ante quien hizo esa declaración. ¿No sabía de los aviadores el Góber Jefazo, desde antes? De risa, repito. Medio en broma, con sorna, recuerda alguien que tal vez los parientes de Aguirre Rivero en Costa Chica tienen “empleados” a la mitad de esos aviadores: a muchos los hacen profesores sin haber pasado siquiera por la primaria, dicen. “Aquel era vaquero de Mateo, y ya es maestro”, dicen. “Uta, ¿y usté qué hace por acá?”, pregunta uno. “Acá, de maestro”, dice el otro. Ya que se fue, me dice: “Ora tú, y éste ni a la escuela fue. Era vaquero de Delfino”. En fin. Más que ser maestro de la SEG en Costa Chica, o director o lo que sea, ser vaquero, peón, trabajador, chalán de los Aguirre [familiares del Góber Jefazo] basta para que entres a la nómina de la SEG. Y para conseguir un cambio, más horas, etc. Nomás ser su lamegüevos, pues. ¿El maestro, chupando también está educando?
Por eso cuando, el Góber Jefazo habla de educación… de etcétera, etcétera, etcétera… hay que entender que está demagogiando: jugando a ser políticamente correcto (tampoco creo que quiera espantar a su amiga Elba Esther). Ante la supuesta crisis por falta de espacios y opciones para que los jóvenes estudiasen bachillerato y universidad, Aguirre Rivero se dio el lujo de avisar que su gobierno iba a proyectar y aprobar la edificación de centros de estudio. Es más, hasta se aventó la puntada, ¿sin chiste de por medio?, de querer acabar con el analfabetismo. Juar, juar, juar: el analfabetismo ¿acabó? con él: al final tuvo que reconocer que su supuesto proyecto para acabar con los analfabetas de Guerrero acabó por no acabar, y luego se lo ensartaron a otro programa que “combate” ese supuesto mal “endémico” en nuestro estado. Corrupción, fue la palabra clave en ese episodio.
Y la casi flamante Universidad del Estado de Guerrero, que vendría a ofrecer opciones a jóvenes que todavía tuvieran ganas de estudiar, luego de que las tradicionales no eran suficientes por carecer de cupo, terminó muerta antes de nacer, abortada. Al final, Aguirre Rivero, el Góber Jefazo tuvo que anunciar que había decidido abortar la Universidad del Estado de Guerrero, y utilizar los recursos económicos que supuestamente invertirían allí para paliar las ancestrales y endémicas deudas de la sacrosanta universidad madre, la Universidad Autómata de Guerrero, hecho inútil, pues esa sacrosanta madre ha parido tanto y tanto engendro académico e intelectual que se mira infructuoso cualquier esfuerzo por sacarla del desastre. Este gesto denotó que para el Góber Jefazo vale más una mejor declaración que un buen acto de gobierno, apelando, tal vez, a la escasa memoria nuestra, o a la volatilidad de las opiniones y necesidades de los ciudadanos, que se reinventan cada ¿tres, seis? años, al calor de los ¡quihúbole! o centavos o dineros. Se jodió la universidad del estado, y a apostar a la apestada opción de la UAG. Otro aborto más del Ángel de Guerrero.
Por estos pueblos del sur, el Góber Jefazo también defraudó a la Universidad Intercultural de los Pueblos del Sur o Unisur: fraudulento fraude. Les prometió a sus líderes, que no directivos, políticos, que no académicos, el supuestamente anhelado reconocimiento, al calor de las elecciones que lo llevaron al gobierno del estado. Estando allá, se conformó con gestionar o apoyar la gestión de 20 millones de pesitos, por él y por interpósitas personas, para obras de infraestructura y a favor de la vida académica de esa supuesta alma mater de los tales pueblos originarios de Guerrero (nahuas, mixtecos, tlapanecos, amuzgos y afromexicanos). Al final, como al final de cualquier orgía, nadie supo ni dónde quedaron sus calzones, y los veinte “melones” se los chupó la bruja. Aparte, les ofreció a esos líderes (incrustados o convertidos a movimientos como Upoeg y hasta en la propia Crac) centavos, preciosos, preciados y ambicionados centavos, constantes y tronantes. Dineros. Y los estudiantes de la Unisur: ¡bien!, ¡gracias! Bueno, en realidad, estos también están siendo defraudados. La historia es larga, y este tecleador nomás pide que le muestren los planes y programas de estudios de ese supuesto centro de estudio pa desopinar que es un fraude y aplaudir esa universidad-no universidad. Tan bien le fue a esos movimientistas que hasta tienen subsecretario de los Pueblos Afromexicanos de Guerrero, aunque Plácido Bruno no pudo ser diputado, ni aunque los indios no tengan diputado que hable español por ellos.
Pero hablaba de educación, y no quiero ser tan maleducado como para cambiar de tema en un dos por tres (que no es lo mismo que seis, ni tampoco sinco, aunque se les parezca). Sólo decía que qué bueno que el Góber Jefazo no es un maleducado (aunque parezca que se comporta como uno) sino un buen anfitrión, y le informa a su amigo que las cosas están de la chingada con tanto aviador en Guerrero, y como buen educado, nomás le dice lo conveniente, para no acongojar a su amiguísimo, según dicen. Y sabiendo cómo son ellos, a ellos la educación ni siquiera les hace falta, después de nacer en pañales de seda y cuna de oro: el éxito está garantizado para ellos aunque no fuesen a la escuela. Y lo demuestra el Góber Jefazo: su hijo es diputado y diputado, federal y local, y se perfila para presidir Acapulco o dirigir el estado de Guerrero. No es que sea maleducado el chamaco, pero se ve que eso le vale lo que a mí un desprecio. Pero que nadie se acongoje, porque la verdad nos hará libres… Juar, juar, juar… No. Ahora, con los priístas en el gobierno, con los panistas como sus comparsas y los perredistas como sus putas, asunto arreglado: la iniciativa de reforma educativa de Peña Nieto sí nos hará libres. Si lo dudas, lector dubitativo, pregúntale al Góber Jefazo (y de paso investiga si hay plazas disponibles, que lo que quiere uno es el cheque libre de polvo y paja, o el depósito enterito, sin que el banco te lo moche, llueva, truene o relampaguee). A fin de cuentas, que aprendan los que no saben, pues.

domingo, 23 de mayo de 2010

LOS PRIÍSTAS QUIEREN A LÁZARO, Y LÁZARO, ¿A QUIÉN QUIERE?


Tan evidente era, lector vidente, que hasta este escribano maldecido por su presidente lo vio: los priístas quieren a Lázaro Mazón Alonso como enemigo en las elecciones de enero, donde se definiquién ha de gobernar el estado de Guerrero los años venideros. El enemigo más débil, quieren, procuran, buscan, fabrican. Pero no son tan ingenuos como para elegir a Jiménez Rumbo porque saben que tiene muy pocas, escasas, ningunas posibilidades y probabilidades de ganar una elección. Disgrego, lector ocioso: ¿habrá ganado alguna vez una elección en su vida el senador del PIG? Quede la duda para la ignorancia. En fin. Lázaro tiene posibilidades de ser candidato por su partido, el PRD, sobre todo si le quitan del camino a un diputado federal, aunque tiene escasas probabilidades de ganar una elección para gobernador. Es el cálculo de los priístas. Saben que Ríos Píter, el candidato del gobernador Torreblanca Galindo, tiene posibilidades y probabilidades, tanto de ganar la candidatura de su partido, el PRD, como de ganar la elección constitucional e instalarse como gobernador sucesor de su padrino. A él se percibe como el candidato a vencer, pero, adelantados como ellos solos, no quieren hacerlo en las urnas por miedo a que se les aparezca el jaguar, sino antes, en la mesa del atarantado Instituto Electoral del Estado de Guerrero. No atarantado, corrijo, sino enmañado, porque cuando quieren hacer las cosas las hacen, en tanto, dejan que todo pase mientras cobran sus emolumentos caros, ¿y negocian sus resoluciones? Por cierto, sus amenazas no le quitan el sueño a nadie. En abono de esto último, se acaba de hacer público que el ingenuo Ríos Píter, ¿o lento?, ya se deslindó de la estrategia de marcar su “territorio jaguar”. Error fatal, eso de negar la cruz de su parroquia.

Los perredistas de Ríos Píter también saben que el candidato a vencer es un bandido de apellidos Añorve Baños, gobernante de Acapulco, chaparrito, pelón y de ojos miches. Ambos candidatos a ser candidatos, a quienes parecen favorecerles las fuerzas dominantes en sus respectivos partidos, han sido demandados ante el Instituto por hacer campaña anticipada. Es una bufonada que el Instituto haya dado entrada a esas demandas, toda vez que hay un montón de presuntos violadores de sus disposiciones actuando impunemente, a la luz del día y de los medios de comunicación, haciendo campaña, y ante ello el árbitro parece ciego y sordo, al estilo de El Chupacabras Salinas. Y en el colmo del cinismo, todavía amenaza con actuar dentro de diez días o algo así, como si no hubiesen estado haciendo campaña desde hace meses muchos de los presuntos candidatos. De risa tonta: Tienen diez días más para seguir violando lo inviolable, o si no nos los chentamos con el petate del muerto o con el fuego de San Telmo”. Aclaro, lector confundido: el término “precampaña” aplicado a estas lides es un hipócrita eufemismo para no nombrar las cosas por lo que son. “Actos adelantados de precampaña”, “proselitismo encubierto”, también les dicen. ¿O alguien tiene dudas de que Añorve Baños, Aguirre Rivero, Mazón Alonso y Ríos Píter han estado haciendo campaña desde hace buen tiempo para ser nombrados candidatos de sus partidos y, en caso de ganar, llegar a gobernar el estado? Sólo el IEEG. Como todos han negado estar haciendo campaña anticipada, será que el Instituto sí les cree. En la sima del absurdo, el Instituto ha definido su calendario para el proceso electoral venidero del siguiente modo: Desde el 15 de septiembre, los partidos podrán elegir a sus candidatos, quienes se registrarán a partir del 15 de octubre; del 1 de noviembre hasta el 27 de enero de 2011 se podrán hacer las campañas. Es decir, apenas se abrirá el espacio para las “precampañas”; y en los hechos, ya se han gastado miles, cientos de miles, millones de pesos en ellas –dinero del erario, por supuestamente.

Lázaro Mazón es un político de perfil bajo, incluso, es un político sin mucho arraigo entre los perredistas y entre la población, excepto, tal vez, en su zona de origen: el norte del estado. A pesar del espaldarazo de López Obrador, no parece que su figura política crezca en estos meses, ni aunque los partidos del Trabajo y Convergencia se le sumen, sobre todo porque las posturas políticas y ciertas decisiones de AMLO han venido a confundir más que a definir un rumbo o una idea a la cual sus simpatizantes puedan adherirse, como ha quedado claro particularmente con las alianzas con el PAN promovidas por gente cercana a él. Es decir, las voluntades y el trabajo que pudiesen sumarse a las aspiraciones de Lázaro por esta vía son pocas; y una de las razones es que el lopezobradorismo parece ser un movimiento fantasma, construido de nostalgias y buenos deseos antes que de estrategias organizativas y actos concretos, encaminados a armar una estructura electoral y política, por ejemplo; además que no existe una clara identificación, percibida por la gente, entre el senador y el ex candidato a la presidencia de la República.

Mazón Alonso tampoco cuenta con las simpatías de Zeferino, quien dispone de dineros y de la estructura del gobierno, o de una construida a partir de él, para influir en la contienda. La animadversión de Zeferino contra Lázaro ha sido y es añeja y evidente, y es más probable que, de ser éste el candidato del PRD, esa enemistad crezca y aquel combata sus aspiraciones, para impedir que llegue a gobernar, porque si esto ocurre, de seguro (como dicen ellos: “El que me la hace, me la paga”) puede ser que lo persiga y lo castigue. Mazón Alonso tampoco cuenta con dineros ni con recursos que le permitan tener una estructura electoral eficiente y consolidada para enfrentar a un partido como el PRI, que dispondrá de dineros, mapaches y recursos para arrastrarlo y sepultarlo políticamente en las urnas, como recientemente hizo en Yucatán con el PAN. Es obvio que ni aún leyendo estas disquisiciones, y creyendo en ellas, el senador dejará la contienda por abanderar al PRD, él, que se dice perredista cien por ciento o fundador del PRD o perredista de verdad (discurso, a fin de cuentas, y como tal, mentiroso o engañifa, porque ello no garantiza nada, menos el triunfo). La pregunta que me respondo es: ¿qué busca, qué pretende, qué quiere el senador? Es evidente que quiere ser candidato de su partido y, posteriormente, gobernador del estado. Es un hombre pragmático, de trabajo, y seguramente conoce bien las probabilidades en su contra, y las posibilidades a su favor, y creo que apuesta a éstas. Mi diagnóstico es que de ser candidato, sólo será candidato, como buen perredista, que se mata y mata (metafóricamente hablando) por ganar las internas, aunque en la constitucional lo destripen. Tal vez por eso se ha aliado con Jiménez Rumbo, con el PIG, porque ellos son expertos en estas batallas. En Cuaji, esa alianza les ha permitido repartirse la dirección del PRD, de la que se sienten ufanos, porque se impusieron a perredistas que no apoyan a los senadores guerrerenses del sol azteca. Ha olvidado ya el senador igualteco los desagravios que cometieron contra suya en este municipio hace años, cuando era candidato, y de seguro lo veremos en días próximos pasearse, sonrientes, codo con codo con doña Avón, experta también en ganar internas y perder las de verdad, las constitucionales. Se ubica así, Lázaro más cerca de Chavarría de lo que tal vez pensó, y hasta se parecen en su afán de procurarse una posición de fuerza para negociar la permanencia en la nómina pública. Sospecho que si los priístas lo quieren a él, Lázaro sólo se quiere a sí mismo, como buen político.

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