domingo, 10 de febrero de 2013
Se complica construcción del mercado en el centro de Cuajinicuilapa
viernes, 6 de mayo de 2011
Para favorecer a parientes, pavimenta calle presidente de Cuajinicuilapa, acusan

1 de mayo
EDUARDO AÑORVE
CUAJINICUILAPA
En una acusación que ya parece ser el sello de la casa, el presidente de Cuajinicuilapa, Salvador Cruz Castro, fue señalado por vecinos de esta cabecera municipal por pavimentar un tramo de calle para favorecer a parientes suyos, quienes tienen propiedades en ella.
Al final de la calle Chapultepec, en la parte sur de este pueblo, se comenzaron trabajos de pavimentación de ese tramo de calle, a partir de la esquina con la Isabel La Católica, en el Barrio de La Banda.
Al final de esa calle se encuentran ubicadas dos propiedades pertenecientes a primos del presidente municipal: un edificio de condominios y unas caballerizas, el primero denominado por los vecinos como La Tesorería, en alusión a que fue construido en fechas recientes y con dinero de supuestas corruptelas cometidas por el ex Tesorero, Víctor Cornelio Mendoza Rojas, esposo de una prima del presidente, a decir de los vecinos.
Ciudadanos de esta cabecera municipal acusaron al presidente Cruz Castro por dar preferencia a esta obra pues, según dijeron a El Faro, es una clara muestra de favoritismo, siendo que existen otras calles sin pavimentar y que tienen una función más importante en el tráfico de personas y vehículos, como algunas del centro, y pusieron de ejemplo la 16 de septiembre.
“Esa calle, por ejemplo, sí necesita ser reparada porque se encuentra toda destrozada, particularmente el tramo que va desde la Manuel Zárate hasta la Zaragoza, y es importante porque por ahí salen las camionetas que viajan hacia Oaxaca o sirve para desviar el tráfico cuando se cierra alguna calle del centro o hay un desfile”, precisó un ciudadano.
Y argumenta: “Si ves esa calle que están pavimentando, donde la prima del presidente tiene un condominio y su otro primo tiene su corral, es una calle que está en la orilla y hay pocas casas allí; ¿qué?, ¿nomás porque se trata de primos del presidente le dan prioridad? ¿Por qué, insisto, no pavimentan otras más necesarias?”.
Otro ciudadano apunta que “así son ellos [el grupo político Cruz Castro], cuando llegan al poder se adueñan de él; ahí está como ejemplo: el presidente acaba de pavimentar sus banquetas; digo, tal vez no esté mal que pavimenten esas banquetas, pero hay otras en peor estado y en lugares más importantes que también lo necesitan”.
En efecto, una de las críticas más recurrentes a lo largo de muchos años hechas al grupo al que pertenecen el presidente con licencia y su hermano, el suplente, presidente interino, es que gobiernan sólo para su beneficio, y la gente recuerda un rosario de ejemplos de esa conducta pública.
Por ejemplo, se rumora en los propios pasillos del palacio municipal que hace unos meses llegaron varios paquetes con programas de apoyo a la ciudadanía, de los llamados a fondo perdido (incluso se mencionan tres equipos para instalar sendos negocios de servicios de computación e internet y varias cocinas económicas), y se asegura que los beneficiados son la querida del síndico, la querida de un sobrino del presidente, etc.
Una circunstancia que abona en la edificación de estas críticas es la falta de transparencia e información a la ciudadanía, no sólo en materia de obras públicas, por parte de las autoridades, además de que en las comunidades se quejan de que la actual administración no les está realizando obras, es más, ni siquiera los toman en cuenta.
jueves, 28 de abril de 2011
Que mire las necesidades del pueblo y no haga obras superfluas, piden al presidente de Cuajinicuilapa

26 de abril
EDUARDO AÑORVE
CUAJINICUILAPA
A raíz de que se observó a personal del Ayuntamiento midiendo el terreno que se utiliza para realizar la feria del pueblo y otras actividades colectivas, con miras a construir una barda que lo circunde, ciudadanos de Cuajinicuilapa se dijeron extrañados y molestos con este tipo de obras que calificaron como superfluas, toda vez que existen carencias más urgentes que no son atendidas, por lo que pidieron, a través de El Faro, a Salvador Cruz Castro “que mire las necesidades del pueblo” y no se gaste el dinero en obras innecesarias.
En este momento, la inconformidad que da pie a los comentarios sobre la necedad del gobierno municipal para invertir en obras no necesarias es la versión de que se tiene proyectado embardar el terreno donde se realiza la feria de Cuajinicuilapa:
“No puede ser que vayan a construir esa barda”, comenta un ciudadano a El Faro, “a la mejor si el terreno es del municipio, está bien, y si tienen dinero, pero uno se pregunta: ¿por qué van a construir esa barda y no mejor arreglan las calles, como en el caso de la 16 de septiembre, que está toda partida, o la 24 de febrero, o la Aldama?”.
La cuestión que plantea este ciudadano es: “¿Qué es más importante?, ¿que arreglen esas calles, por ejemplo, o que construyan esa barda, si las calles se ocupan más, sobre todo estas del centro? Aparte, en las colonias hay calles por las que no pueden entrar los carros; por ejemplo, a la Vicente Guerrero y a La Gloria, hay calles a las que ni los taxistas quieren entrar, de tan mal que están, y de hecho no hacen viajes hacia esas colonias. ¿Por qué no arreglar esas calles, en vez de embardar ese terreno?”.
En días recientes, el Ayuntamiento pavimentó las banquetas de la casa del presidente municipal, hecho que también motivó suspicacias y críticas en los ciudadanos: “Está bien que pavimenten las banquetas”, comenta una maestra, “pero pareciera que las autoridades están pensando más en tener espacios para que se instale el comercio informal que para transitar por ellas; como puedes ver, las banquetas de la calle principal están cerradas y no puede uno caminar por allí, hay que bajarse a la calle, porque las autoridades no ordenan a los comerciantes”.
Además de las críticas por la invasión incontenible de las banquetas (hecho que aumenta cada vez) por parte de los comerciantes, también surgen preguntas sobre la necesidad que subsana una obra como ésa, sobre todo porque pareciera que el presidente Cruz Castro pretende arreglar su casa y su entorno y no el pueblo y sus carencias.
Aunque la percepción de que el gobierno municipal se aplica en ejecutar obras superfluas viene desde el inicio de la gestión de los hermanos Cruz Castro, con el paso de los días y en presencia de obras como la unidad deportiva de Cuajinicuilapa, los ciudadanos se preguntan sobre los criterios para decidir las obras, sobre todo si se considera que no se atienden rubros fundamentales, como el mercado y el rastro municipales, que se encuentran en condiciones deplorables.
“Ahí está la unidad deportiva. ¿Cuándo la irán a echar a andar? Dicen que costó 35 millones de pesos; dinero tirado. ¿No pudieron ver que hace falta un mercado, que Cuaji se merece un mercado de verdad, en buenas condiciones, más amplio?”, cuestiona una señora.
Ante la falta de información oficial, el rumor sobre las acciones del gobierno está autorizado para servir como información; por ejemplo, se rumora que la entrada a la unidad deportiva será de diez pesos, además de que cada servicio que se ofrezca tendrá un costo adicional.
“¿Cómo queremos que los niños y los jóvenes acudan a la unidad deportiva a practicar algún deporte si se les va a cobrar?”, se pregunta un maestro, quien propone que el costo mínimo de la entrada y el acceso a los servicios debiera ser de tres pesos a los menores de edad; “si no le hacen así, nadie va a entrar a la unidad, va a ser un elefante blanco”, pronostica.
Y mientras se decide la polémica situación de la unidad deportiva, algunos ciudadanos califican la obra como superflua, como innecesaria, como de lujo, sobre todo porque se conoce que existen carencias en otras áreas.
Todavía hay recuerdos y comentarios negativos sobre obras como la pavimentación de la calle San Nicolás o de Las Indulgencias, que resultó costosa y no era necesaria por estar en buen estado; sin embargo, aunque hubo un cambio de presidente la gente no lo percibe como positivo, y más por su insistencia en ejecutar obras sin consenso entre la población, y termina dándole la razón al presidente con licencia, quien vaticinó que su sucesor sería peor: “Cuídense del que viene”, dijo.
Y si bien la población no se cuida de él y de sus obras superfluas, sí se molesta y las critica.