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jueves, 22 de abril de 2010

Pelean por butacas alumnos en secundaria de Cuajinicuilapa recién amueblada

20 de abril

En diciembre de 2009, el presidente municipal de Cuajinicuilapa, el pripanista José Guadalupe Salvador Cruz Castro, se dijo complacido por inaugurar un edificio de dos plantas en la escuela secundaria Lázaro Cárdenas en esta cabecera: “Lo que antes fue un sueño de muchos años, el día de hoy se hace realidad para esta institución, que beneficia a la población escolar”, dijo, ante estudiantes, profesores y funcionarios de los gobiernos estatal y federal.

En sus lugares, formados en la explanada, frente a la llamada mesa de honor, los alumnos secundarianos, “la población escolar”, se aburrían con los discursos y bromeaban, se burlaban, chacoteaban: ponían atención a las palabras del presidente, pero no les interesaban; algunos, se mofaban de él.

Posiblemente no creían en las palabras de Cruz Castro, aunque al final las aplaudirían; o no se asumían como parte de un sueño hecho realidad.

El interés de los secundarianos no paró en detalles sobre malas obras ni siquiera cuando les negaron la entrada a los baños, inservibles desde el principio y hasta la fecha, acostumbrados como estaban a utilizar los viejos baños; tal vez sí se sintieron decepcionados cuando no pudieron utilizar las butacas, las nuevas butacas, porque estaban rotas, despedazadas, inservibles.

Y se resignaron a regresar a sus viejas butacas, ajenos a que en esa obra se invirtieron casi cuatro millones de pesos, ajenos a las corruptelas (que involucran a Noé Rodríguez Muñoz, subdirector con cargo de director) que hicieron aceptar esa obra con tantas irregularidades, bajo la presión del director de Obras Públicas municipales, el cesante Francisco Javier Zárate Pérez.

Pero las butacas resultaron, resultan insuficientes para dar asiento a los secundarianos, por lo que Rodríguez Muñoz avisó a los alumnos y a los padres de familia que trajesen sillas de sus casas para sentarse y tomar clases.

Al parecer, las butacas serán sustituidas o restituidas.

Los secundarianos tienen que llegar temprano, a apartar su butaca, a pelear con sus compañeros los asientos, para no tomar clases de pie.

Porque no todos, tal vez muchos, tienen pensado ir cargando su silla a la escuela secundaria Lázaro Cárdenas a tomar clases; prefieren pelear por una butaca.

Pelear, es decir, llegar a tiempo, antes que los demás al salón y ocupar una butaca.

Esta escases que padecen, y que posibilita enfrentamientos entre ellos, no se parece a un sueño hecho realidad, como asegurara el presidente Cruz Castro hace meses, sino a un mal sueño, de los indeseables.

No bastaron los casi cuatro millones de pesos para ayudar a que se materializara el sueño pronosticado por el alcalde pripanista; sin embargo, él no ha de padecerlo sino los alumnos, quienes tendrán que cargar con sus sillas o pelear por butacas, ellos, a quienes, como a las autoridades educativas, a profesores, a padres de familia, como a la población, la corrupción subyacente les es indiferente.

lunes, 15 de marzo de 2010

Despedazadas, sillas nuevas; los baños, inservibles, en el nuevo edificio de escuela de Cuajinicuilapa


14 de marzo

Las sillas nuevas con las que se proveyeron las aulas recién entregadas a la escuela secundaria Lázaro Cárdenas de Cuajinicuilapa se encuentran despedazadas, además de que en esas instalaciones el drenaje y los baños están inservibles y la barda que se construye allí es deficiente, según denunciaron profesores de esa institución, molestos por “la actitud cínica” del director de Obras Públicas ante esos reclamos y por “la complicidad” del propio director de la escuela.

Molestos por una serie de irregularidades relacionadas con la construcción de un edificio de dos plantas en la escuela Lázaro Cárdenas, profesores de ella denunciaron ante El Faro que “las sillas nuevas, con las que se equiparon los salones que se entregaron en diciembre, están despedazadas, son de mala, de malísima calidad”, como resumió uno de ellos.

Aseguraron que el drenaje de ese edificio (que tuvo un presupuesto de 3 millones 760 mil 565 pesos según datos oficiales y que fue ejecutado irregularmente por la propia dirección de Obras Públicas) tiene daños o fallas de funcionamiento “porque el agua del drenaje se sale por las tazas del baño”.

Por esa razón, desde que el edificio fue inaugurado, hace menos de tres meses, “los baños están fuera de servicio”, no se utilizan.

Criticaron también que el director del plantel, Noé Rodríguez Muñoz, en contubernio con el director de Obras Públicas, Francisco Javier Zárate Pérez, hayan permitido el uno y propiciado el otro tantas irregularidades en esta construcción, en la que no existió vigilancia del comité de obras porque nunca se formó uno, y no fue sino hasta el mes pasado en que se urdió uno, el que terminó aprobando la entrega-recepción, también de modo irregular.

A principios de febrero, en una reunión de maestros, personal administrativo, directivos de la escuela y personal de Obras Públicas, se dio una discusión en la que algunos profesores reclamaron por las irregularices cometidas y permitidas, saliendo Rodríguez Muñoz a la defensa de la obra que se pretendía entregar, argumentando que había habido peores y nadie había dicho nada entonces.

En esa reunión, Zárate Pérez “se mostró prepotente, intolerante, mentiroso; casi casi andaba regañándonos por no aceptar una obra con tantas irregularidades”; por su parte, “el director de la escuela estuvo defendiendo la obra, aunque en un momento aceptó que sí se trasminó el agua en el techo del edificio”, contrariando lo que el primero se empeñaba en negar.

Finalmente, los documentos relativos a la entrega-recepción de la obra fueron firmados por la mayoría de los profesores “permitiendo que se recibiera una obra en malas condiciones”, según testimonio de uno de los reclamantes.

Estos profesores denunciaron ante El Faro que “ese fue un acto ilegal porque nunca existió comité de obras, nunca se vigilaron las obras, nunca se conoció el expediente técnico; es más, a nosotros nunca nos tomaron en cuenta, sólo ahora que quieren justificar la obra vienen a tomarnos parecer”.

Por su parte, aunque el presidente de la asociación de padres de familia (un funcionario del actual Ayuntamiento) aprobó y alabó la obra, de la que “se dijo contento”, varios padres de familia expresaron a este medio su inconformidad porque las deficiencias en la construcción podrían representar riesgos para sus hijos.

Otra de las denuncias hechas por profesores de la escuela Lázaro Cárdenas se refiere a otra de las obras por las cuales el gobierno del pripanista José Guadalupe Salvador Cruz Castro se ha sentido orgulloso, según sus propias declaraciones, es una barda que circunda la escuela, tasada en un poco más de un millón y medio de pesos.

“Se dijo que esa barda iba a tener una altura de metro y medio, cuando menos, y luego se iba a colocar la malla; pero, si te fijas, vas a ver que en varias partes la barda quedó al ras del suelo”, explicó uno de ellos, “no puede ser que nos hagan este tipo de obras”.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Construyen barda que invade espacio público

La barda que construye en la escuela secundaria técnica Lázaro Cárdenas la Dirección de Obras Públicas, S. A. de C. V. de Cuajinicuilapa, a cargo del exitoso empresario Francisco Javier Zárate Pérez, se aparta de las normas de construcción y de vías de comunicación al invadir cinco o más metros del espacio que debiera reservarse como propiedad de la Federación. En la gráfica puede notarse cómo esta barda bloquea el paso y cierra la calle aledaña a la carretera Cuajinicuilapa-El Faro. En esta flagrante violación a la normatividad cuentan con la complicidad de las autoridades de esa escuela. Por su parte, algunos ciudadanos opinan que esa es una inequívoca invitación de las autoridades municipales para que la gente se apropie de esos espacios públicos. Entre tanto, el presidente Cruz Castro parece no estar enterado de estas minucias, o no tener objeciones a que su gobierno actúe ilegalmente. Por cierto, la antigua caseta para resguardo de los pasajeros que edificó el DIF que se encontraba a la orilla de esta carretera fue encerrada dentro del terreno de la escuela.

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