martes, 29 de enero de 2013

Feminicidio, en El Pitahayo, Cuajinicuilapa


27 de enero
CUAJINICUILAPA, GRO.
EDUARDO AÑORVE

Una sexoservidora, de entre 20 a 30 años, fue encontrada muerta en el camino que conduce de El Pitahayo a San Nicolás, en el municipio de Cuajinicuilapa, la noche del pasado domingo 27 de enero; hasta el cierre de esta edición su cuerpo no había sido levantado por las autoridades ministeriales.
Una sexoservidora, originaria de Cruz Grande, según vecinos de El Pitahayo, fue sacada de una cantina itinerante o chachacual de la próxima comunidad de Colonia Miguel Alemán, alrededor de las tres de la tarde del pasado domingo; aunque otra versión asegura que no trabajaba allí y que apenas venía a ver si podía trabajar aquí.
Por otro lado, se asegura que un hombre no identificado se llevó a la mujer, de piel morena y cabello rizado, también no identificada; posteriormente ella sería encontrada con huellas de tortura y asesinada.
En el primer bordo de contención, a un kilómetro de El Pitahayo, se encontró el cadáver de esta mujer, con 7 balazos en el vientre.
Al sitio del crimen acudieron varias corporaciones policiacas; sin embargo, hasta el cierre de esta edición no existía información oficial, toda vez que las autoridades ministeriales no realizaban el llamado levantamiento del cadáver.


domingo, 27 de enero de 2013

Del pagano culto al Toro de Petate en Cuajinicuilapa


24 de enero
CUAJINICUILAPA, GRO.
EDUARDO AÑORVE

Fotografía: El niño y el Toro de Petate.
La tradición no es mera repetición de hechos y actos, es su actualización, es decir, interpretación, relaboración, asimilación de lo propio para devolverlo nuevo, actual, como en el caso del pagano culto al Toro de Petate en Cuajinicuilapa.
En la fotografía, un niño, Manuelito, juega con un torito, hecho a su medida, siendo aprendiz y transmisor cotidiano de este tradicional culto, el que prescinde de aulas para enseñarse y aprenderse, y enseñarse, en la calle, en la casa, en el espacio propio.

EN CUAJINICUILAPA, TODO ESTÁ BIEN, TODO ES PERFECTO: ¡GRACIAS, SEÑOR PRESIDENTE!


Es fácil entender por qué el presidente de Cuajinicuilapa no se dedica a gobernar: ni tiene ni puta idea de qué va la cosa, de qué trata el asunto. Ni le interesa, por lo que se ve, excepto disfrutar los privilegios que implica ser presidente. Adelanto una idea, lector adelantado: ahora que tenemos un gobierno de criollos (que se asumen como negros y pobres), estamos viendo ¡una vez más! cómo se desperdician las oportunidades de gobernar para bien de los propios, de los mismos, o, como les gusta decir, del pueblo. En fin, retorno a mi camino discursivo principal.
Si el presidente anda en las escuelas de bachillerato buscando a la reina de la feria, algo anda mal. Si el presidente anduvo buscando a “buenas” y “bonitas” para invitarlas a su gobierno, algo anda mal. Si el presidente les dice a los mercaderes que no está de acuerdo en que el mercado se quede en el centro después de aceptar que está de acuerdo, porque así lo decidieron, en apoyar que el mercado se reconstruya en el mismo sitio, algo anda mal. Si el presidente metió a trabajar a sus familiares directos en el ayuntamiento, algo anda mal. Si el presidente volvió a “contratar” al mismo director de Obras Públicas del gobierno pasado a sabiendas de que la mayoría de las construcciones fueron (y lo siguen siendo) onerosas, de mala calidad, costosas e ineficientes, algo anda mal. Si el presidente va ante el juez a rescatar a uno de sus pistoleros que cometió un delito en su pueblo, algo anda mal. Si el presidente nombra regidora a una amiga o pariente suya, algo anda mal. Si el presidente no está cuando lo buscan los comisarios, y estos se lo reclaman en público, algo anda mal. Si el presidente dijo al cabildo que el año pasado conseguiría, a través de una empresa no muy pulcra, cinco millones para ampliar el hospital básico comunitario y ello no ocurrió, algo anda mal. Si el presidente no informa a la población sobre sus actos de gobierno, de las obras que ejecuta, algo anda mal. Si el presidente no convoca a una, cuando menos, sesión abierta de cabildo, algo anda mal. Si el presidente le da a este tecleador 30 o 50 mil pesos para que ni vea ni oiga ni diga, como dicen sus allegados, algo anda mal. Si el presidente anda pedo o alcoholizado dos o tres o cuatro días seguidos, aunque sean días de fiesta, algo anda mal. Si el presidente dice que es licenciado y no tiene cédula profesional, algo anda mal. Si el presidente no manda en el palacio y deja que el síndico, la regidora, su suplente, su asesor y quién sea se le imponga, algo anda mal. Si el presidente se da cuenta que hay trabajadores que cobran dos o tres veces su salario y no denuncia a los responsables, algo anda mal. Si el presidente da plazas, da dinero, da vales de gasolina y otras “dádivas” a los regidores para comprar su voluntad, algo anda mal. Si los regidores siguen sacando a los presos de la cárcel, algo anda mal.
Repasar los boletines de su gobierno nos ayudaría a entender que lo promovido no son las acciones de gobierno sino la imagen del presidente haciendo pendejaditas, como estar enfiestado con los trabajadores, visitar al director del hospital básico comunitario y tomarse la foto abrazados (con que no anden de novios), partir la rosca del seis de enero o día de reyes, encabezar reuniones de su partido, etc. Y no sólo eso, como ya denunció a través de este periódico el regidor Calleja Mesino, por medio de esos boletines se pretende “castigar” o dar una mala imagen de quienes no avalen sus propuestas o lo cuestionen. Es curioso: llevamos más de tres meses con esta administración municipal y hasta ahora no se ha publicado ninguna de las actas de las sesiones del cabildo ni se ha informado por medio masivo y público a los ciudadanos sobre las decisiones tomadas, como dice la ley. Eso, ¿le importa a alguien?
Por más de quince días he platicado con ciudadanos que votaron y que no votaron por el presidente, que creyeron que haría un buen gobierno, y también con quienes creyeron lo contrario, y existe decepción, enojo y rechazo a sus decisiones y a sus acciones como tal. Y todos ellos tienen qué decir, qué criticar, qué proponer; sin embargo, cuando se trata de que su opinión sea formal, es decir, para una entrevista, una nota, un reportaje, un sondeo, invariablemente todos se niegan a aparecer, a ser mencionados, a ejercer su derecho a expresar su opinión: nadie quiere problemas, todos quieren llevar la fiesta en paz. Son (somos) los agachados, porque bajamos la cabeza; son (somos) los supermachos, porque aguantamos todo. ¿Se aplica aquí aquello de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece? La mayoría dice que no se merece este tipo de gobierno: inexperto, corrupto, ineficiente, ineficaz, desorientado, despilfarrador, mentiroso. Todos somos bravos pero en potencia; para actuar, nadie. ¿Tenemos miedo? ¿Nos vale madre? Dijo alguien que todos los presidentes, que todos los gobiernos son iguales. ¿Será cierto? Creo que no, y baste mirar hacia atrás, al pasado, para encontrar mejores ejemplos. Y también hay coincidencia que éste es y será uno de los peores gobiernos que hemos tenido en los últimos cuarenta años. ¿Será? ¿Habremos tocado fondo? Curiosamente, ya tenemos precandidatos para la siguiente elección municipal, y hasta se dice que el ganador-no ganador García Cisneros viene a sacarse la espinita.
“Somos un pueblo de pendejos”, digo, con intención de provocar alguna reacción aunque sea discursiva ante mis interlocutores, con quienes hablo del asunto, pero nadie dice nada, nadie se inmuta, nadie se indigna. ¿Tan graves están las cosas? Y el robo de casas no se detiene, el robo en las calles no se detiene, el robo de camionetas y coches no se detiene. ¿Tendrá alguna idea el presidente sobre eso que llaman seguridad pública? Parece que no. El otro día hubo una balacera como de dos horas, dicen, allí, por el barrio del presidente. ¡Con que no haya sido él o alguno de sus familiares o sus parientes o sus amigos o sus achichincles! De todos modos, Juan te llamas: ¿a quién le importa? Pero nadie reacciona, nadie quiere dar la cara. ¡Aquí nadie se va a organizar para buscar meter en orden este desorden! En las bocinas anuncian que se robaron la leña, que se robaron los chivos, los borregos, las vacas o los toros, y se advierte que ya se sabe quién fue y que a la otra le va a pasar no sé qué. Y nada más. Es decir, estamos en la tierra de todo está bien, de qué felices somos. En una de éstas hasta podríamos volver a elegir al mismo presidente, a ver si en una de ésas se cae de su nube. ¿O nos caemos nosotros? ¡Qué digo! Si aquí todo está perfecto, si aquí todo está bien [¿Así o más bonito, señor presidente?]

Presidente de los pobres ¡vende despensa a los pobres!, en Cuajinicuilapa: regidor


24 de enero
CUAJINICUILAPA, GRO.
EDUARDO AÑORVE

En los primeros días de esta semana, el presidente de Cuajinicuilapa, Yrineo Loya Flores se ha dedicado a mandar a vocear por bocina la oferta de despensas, y la gente ha acudido a comprarlas; sin embargo, “el presidente de los pobres”, como le gusta llamarse, ¡vende la despensas a los pobres!, asegura el regidor de Mercados y Comercio, el petista César Eufemio Mesino Calleja, en tanto que “a su gente se la regala”; “el presidente ya está en campaña por la diputación”, afirma este regidor.
En la bocina anuncian que, cual comerciante, el licenciado Yrineo Loya Flores, presidente municipal, está vendiendo despensas a bajo costo, y la gente acude, incluso por curiosidad, a comprarlas: masa des hidratada, dos grandes bolsas de cereal, frijol y arroz, atún y aceite comestible, y tal vez alguno que otro producto, y párele de contar.
El costo de cada una de estas llamadas despensas, que en realidad debieran llamarse de otro modo (como vituallas o algún terminejo así) es de 40 pesos constantes y sonantes, mismos que la gente tiene que pagar para recibirlas.
Fotografía: La camioneta de las despensas.
Sin embargo, según el regidor Mesino Calleja, para los allegados a Loya Flores, “el presidente de los pobres y los negros”, estos jodidos productos comestibles no tienen costo, “son gratis, se los regala a su gente”.
La explicación es sencilla, dice el regidor a El Faro, “el presidente ya está en campaña por la diputación” (aunque no especifica si local o federal, y este periodista no tiene la debida precaución de cuestionarlo), por lo que se dedica a regalarlas a la gente que supone afín, o que votaría por él en una hipotética candidatura.
“No puede ser que con recursos públicos el presidente ya se ande candidateando, ya ande en campaña, y él va personalmente, comunidad por comunidad, a regalarle despensas a su gente, a su grupo, a su familia”, cuestiona el regidor Mesino Calleja.
“¿Dónde quedó el presidente de los pobres? ¿Por qué a algunos sí les regala las despensas y a otros se las vende? Debería regalárselas a todos, porque no sólo están pobres los que votaron por él”, pregunta y propone.
Por otro lado, personas de la cabecera municipal también cuestionan estos hechos.
La señora Chabela Morga, del Barrio Arriba, pregunta [se omiten las palabras altisonantes para no ofender los oídos castos de las finas autoridades]: “¿Qué anda buscando el […] de Loya con eso de las despensas?, ¿ahora qué […] quiere?”.
Esta mujer asegura que ella fue por las despensas por curiosidad, pero se encontró que “son las que dejó Chavita [el presidente anterior], ya están viejas esas despensas, y te las cobran. La masa está llena de cucos; todo ya está viejo”.
Y remata: ¿A quién quiere hacer […] Loya?
Otros ciudadanos también preguntan, como dice uno: “¿Y va a ir por el PRD, como candidato, Loya, o va a ir por el PAN?, ¿o qué?”.
Entre tanto, los empleados asignados al Dif cargan y descargan las cajas con esos comestibles.

jueves, 24 de enero de 2013

Una semana sin que les paguen, a trabajadores del ayuntamiento de Cuajinicuilapa


22 de enero
CUAJINICUILAPA, GRO.
EDUARDO AÑORVE

Hace una semana que debieron pagarles el salario, dice un trabajador del ayuntamiento de Cuajinicuilapa, pero no lo han hecho, causando incertidumbre, angustias y enojos, sobre todo porque los empleados sospechan que las autoridades de primer nivel sí cobran, y aunque no cobraran, el dinero no les hace falta.
La respuesta, dicen, es que no les ha depositado, que ya fueron al banco y que no hay dinero para pagarnos.
Pero ya se cumplió una semana.
Siempre nos traen como a sus pendejos, nos citan a las diez de la mañana; luego nos dicen: No podemos pagarles porque no ha llegado el pagador, y terminan pagándonos a las ocho de la noche.
Nos tenemos que aguantar.
La representantes sindicales han protestado por esta situación, aseguran.
Y hasta han llegado a acuerdos con el presidente Loya para pagar a tiempo, pero ellos tienen otras entradas, así que no les importa si nos pagan o no, comenta este trabajador.
Finalmente, la molestia resulta de que no han pagado a los trabajadores, y algunos de estos tienen miedo de que se les vuelva a juntar el mes, y les paguen hasta entonces.
Aunque tienen muchos trabajadores, y ni como les alcance el dinero para pagar a todos, dicen.
En fin, hace ocho días que no pagan los salarios de los trabajadores del ayuntamiento.

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